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Envases para frutas y hortalizas frescas

 |   6 de mayo del 2019

Si bien es cierto que es muy importante la calidad inicial de las frutas al momento de ser empacadas, también es importante el material del envase con el que se conforma el mismo para ser enviadas al mercado.

Si bien a nivel mundial puede que todavía exista en muchos países la compulsa entre el cartón, la madera y el plástico, en Argentina las cosas son menos discutidas y hay claros ganadores, generalmente en función de los costos de estos materiales o el destino final de la mercadería.

Madera en el mercado interno

A diferencia de Europa en el sector frutícola argentino, por ejemplo, hay “una reina” y “un rey”. La madera es ampliamente la reina del mercado interno debido a una cuestión de costos. El envase de este noble material en cuestión suele ir y volver a la zona de origen varias veces (con lo cual puede objetarse su limpieza y sanidad), hasta que deja de aguantar las exigencias físicas para la que fue concebido y finalmente se descarta. Además de los bajos costos por utilizarla varias veces la madera tiene ciertas propiedades bactericidas, pero además es notablemente superior al cartón en lo que respecta a resistencia al manipuleo y al apilado de envases (compresión estática y dinámica).

El apilado de cajones de madera permite una estiba bastante superior a las cajas de cartón y, por otro lado, la madera aguanta la humedad de las cámaras de frío sin debilitarse como si lo hace el cartón. Este último disminuye su fuerza de apilado en un 50% luego de pasar 100 días en una cámara de conservación, que en la mayoría de los casos poseen una humedad de entre el 90 y 95%. Por lo general los envases de madera son de álamo, sauce y eucalipto. El álamo tiene como característica una veta recta, sin nudos marcados como el pino, lo cual permite que sea cortada en secciones delgadas, ahorrando materia prima, espacio en su estiba, peso y consecuentemente menores costos en el flete ya que su baja densidad reduce el peso del envase.

Las maderas que se utilizarán en la fabricación de cajones deben tener una humedad apropiada para evitar rajaduras, que se salgan los clavos y grapas metálicas, y también para que no se desarrollen hongos durante el almacenamiento. Los clavos, grapas o alambres de acero que se utilicen, deben ser galvanizados o poseer otro tipo de recubrimiento para evitar su oxidación.

Cartón para la exportación

El envase apropiado no va a solucionar problemas fisiológicos propios de la fruta ni mejorar su calidad, pero sí la protege prolongando su conservación y tiempo de comercialización. En general los envases utilizados dependen de los mercados de destino. Pero volviendo al “rey” de la exportación, el cartón corrugado tiene grandes ventajas. El cartón es más liviano y práctico que la madera y es aceptado por la mayoría de los países ya que su reciclado es más sencillo y no se necesita mano de obra para extraerle clavos, alambres o grapas metálicas como sí ocurre con los cajones de madera.

Las cajas de cartón más usadas son las tipo I, denominadas “tipo común” de una sola pieza y las tipo II, o “telescópicas”, de dos piezas, donde la tapa se encastra en la base. Para transportar pesos superiores a 10 kg generalmente se usa cartón corrugado de pared doble y ondulado o flauta BC o BA, en cajas de una sola pieza y en la mitad inferior de cajas de dos piezas. Para contenidos netos inferiores se usan cajas de pared sencilla con flauta B o C.

Cuando se conforma el cartón corrugado es importante la selección de la materia prima. La más adecuada para las caras (liso o liner) es el Kraft (pasta química al sulfato) de conífera virgen y sin blanquear, de alta resistencia al rasgado, alta rigidez y bajo índice de absorción de la humedad ambiente. Cuando se emplea cartón reciclado, influye el largo de las fibras. Por tal motivo se suelen mezclar papeles de distintos orígenes como por ejemplo el papel de escritura que aporta fibras largas. De todas maneras, para que un papel reciclado tenga la misma resistencia que uno virgen se debe aumentar su gramaje. Este incremento puede llegar hasta el 50% en el peso básico si se usan materias primas que ya fueron recicladas varias veces.

Las soluciones del plástico

El tercer material utilizado que aventaja al rey y a la reina es “el plástico”. Su duración es casi eterna, su facilidad de lavado y reutilización lo hacen un envase ideal, aunque puede objetarse su costo inicial y su escasa degradación medioambiental. Si bien los plásticos son envases más caros que la madera y el cartón, la inversión inicial se recupera con los numerosos usos que puede recibir a lo largo de su vida útil, especialmente si los mismos se encuentran en un circuito de ida y vuelta. 

Los envases plásticos representan una de las grandes soluciones que plantea la industria actual y su evolución está inserta en un mercado en franco crecimiento. Estos envases se destacan, por volumen, los polietilenos de alta, baja y lineal, el poliestireno, el polipropileno, el PVC, los policarbonatos y en los últimos tiempos el PET, poliéster que sorprendió con una presencia de espectacular crecimiento especialmente en el sector de berries (frutilla, arándano, frambuesa y mora).

Los plásticos ofrecen una muy amplia variedad de alternativas en el momento de hacer una selección de materiales. Su tendencia está potencializada por la demanda de nuevas propiedades que encuentran eco y respuestas rápidamente, pues la evolución tecnológica no deja de producir dinámicas e innovadoras soluciones. El plástico es tan versátil y dúctil que está en condiciones de brindar soluciones, en muchos casos, de materiales a medida. En lo referente a la utilización destinada al sector agrícola, numerosos envases plásticos para frutas han tenido un interesante crecimiento en la venta al detalle o frutas de cuarta gamma listas para su consumo.

* El autor es Inspector Técnico Certificante del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentario (SENASA – Argentina). Autor del libro “Exportar con Éxito” y también de Packaging de Exportación. Docente titular de la Cátedra de Fruticultura en la Universidad Católica Argentina (pperuzzo@senasa.gob.ar).

 


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