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Abasteciendo sonrisas

 |   11 de diciembre del 2014

De pequeños siempre deseamos recibir un camión de madera. Hoy, aquel deseo forma parte de nuestra actividad, capaz de garantizar la felicidad de los niños de casa. Es por ello que se hace necesario optimizar recursos referidos a transporte, operación en el centro de distribución, faltantes, excedentes y redistribución entre puntos ventas.

Recorrer las tiendas en busca del juguete deseado por el niño de casa podría convertirse en una tarea agotadora, pero a la vez entretenida si nos dejamos contagiar de una pizca de curiosidad, ingenio y alegría de los más pequeños, que nos permitirá indagar y entender el involucramiento del área logística para alcanzar el éxito de esta temporada. Cada año al recorrer las tiendas físicas no podemos ser indiferentes al mix de novedades y saldos de inventario de la navidad anterior, así como el inicio anticipado del abastecimiento de los puntos de venta desde la primera semana de noviembre buscando dar un último impulso a la oferta de los stocks rezagados de la campaña pasada.

 

Los diversos artículos que acompañan la temporada navideña cuentan con un ciclo de vida comercial diferenciado durante la campaña, y el juguete dentro de los más significativos concentra los mayores esfuerzos para el abastecimiento programado al representar esta categoría el 50% de las ventas en el último trimestre del año.


Estamos inmersos en un constante y dinámico desarrollo operativo de la cadena de suministros y administración de inventarios, donde el comercio electrónico comienza a adquirir mayor protagonismo al desafiar cada año la capacidad de adaptación así como de comunicación entre los eslabones de la cadena de suministros, desde la etapa de planeamiento hasta la ejecución, en estas temporadas el intercambio de información puede significar el éxito o fracaso de la cobertura de stock, evitando el endémico entusiasmo por maximizar su disponibilidad por parte de los canales comercializadores, evitando los efectos colaterales aglomerados a la logística inversa, es en estas las últimas semanas del año que ponen en práctica las lecciones aprendidas y las mejores estrategias para optimizar los resultados de cada indicador sobre la optimización de recursos referidos a transporte, operación en el centro de distribución, faltantes, excedentes y redistribución  entre puntos ventas.


En muchos países de Latinoamericana la “campaña del juguete” se extiende hasta la primera semana de enero al celebrarse el Día de Reyes, extendiéndose los esfuerzos logísticos para atender el 20% de las ventas de esta campaña, motivando al mercado a través de jornadas de descuentos virtuales como los denominados “Black Friday´s”, “Cyber Monday”, entre otros, y en conjunto estos esfuerzos representan tan sólo el 15% de las ventas de la campaña, este crecimiento escalonado pone en evidencia que el mercado está direccionándose a competir por precios y el Estado como agente indirecto deberá garantizar que no se sacrifique la calidad por premisas de participación y márgenes de utilidad.


En paralelo, la agrupaciones humanitarias fortalecen los principios de esta festividad, una operación con menores recursos pero con mayor entusiasmo inicia el proceso a partir de la logística inversa, improvisando estructuras de recolección, almacenamiento, acondicionamiento y despacho, cuyo éxito no se mide a través de márgenes comerciales o financieros, donde las premisas logísticas como excedentes de stocks, costo de transporte y almacenamiento pasan a un segundo plano cuando se trata de alegrar el corazón de un niño que mantiene la ilusión que Papá Noel atienda su carta.


¿QUÉ LE ESPERA A PAPÁ NOEL EN LAS PRÓXIMAS NAVIDADES?


En el mediano plazo, el perfil del consumidor latinoamericano le dará una pequeña tranquilidad al principal distribuidor de juguetes del mundo, aún queremos visitar la tienda para tener al alcance la mayor cantidad de información referida a precios, aspectos físicos y propios al funcionamiento de los juguetes, la virtualización de las posteriores campañas dependerá de la personalización masiva, donde el comercio de consumo está comenzado a devolverle el valor agregado que ha dejado de percibir el cliente en este canal de venta.


La operación logística, por lo tanto, deberá apelar a técnicas colaborativas para la administración de los inventarios anticipándose y respaldando que un mercado no tan solo debe competir por precios saturando los puntos de venta con el “juguete de moda”. 

 


(*) El autor es Consultor Logístico Senior, investigador, docente en materias Logísticas y Speaker en  Expo Logística Panamá 2012,  Logistic Summit & Expo México 2013, Workshop Approlog – Universidad del Pacifico 2013.


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