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Actualidad y desafíos para mejorar la competitividad

 |   29 de agosto del 2017

Un relevamiento sobre el sector empresario argentino mostró un gran optimismo sobre el futuro, sin dejar de visibilizar cuentas pendientes y muchas posibilidades de optimización en todos los niveles. La integración interna y con proveedores, la reducción de ineficiencias en el transporte y la implementación de tecnología fueron algunos de los aspectos más destacados.

Los resultados de la encuesta ‘Competitividad en las Empresas Industriales Argentinas: actualidad, problemáticas y desafíos’, desarrollada por NUMAN, consultora de reclutamiento para mandos medios y altos con foco exclusivo en áreas de Ingeniería, Supply Chain y Ventas industriales, y el IEEC – Escuela de Supply Chain y Logística; con motivo de la realización del ‘Foro Argentina Industrial 2017’, y las conclusiones que surgieron en las mesas de análisis de las que participaron los ejecutivos que asistieron al evento, revelan un escenario positivo con excelentes perspectivas para las empresas y el país, manifestando un amplio campo de oportunidad.

Estos resultados se pueden agrupar en dos grandes contextos:

1. El macroeconómico, en el que las empresas deben desarrollar sus operaciones, considerándolo a nivel nacional, regional e internacional.

2. El microeconómico, referido al interés inmediato por mejorar la gestión y la competitividad “puertas adentro” de las empresas.

Un tercer punto a considerar son las políticas económicas que definen las reglas de juego en el país, pudiendo constituirse en un factor clave para alcanzar la competitividad, integrándose e interactuando con el sector privado.

Contexto Macroeconómico

Se observa un importante grado de optimismo para los próximos 12 meses ya que el 59% opina que la situación mejorará y un 5% que mejorará significativamente. En ningún caso se ignora que el camino no será fácil a raíz de los cambios que han ocurrido en las economías de otros países de la región y el mundo, como así también en las políticas económicas que han implementado.

Queda clara la necesidad de las empresas por lograr una asimilación rápida de las innovaciones tecnológicas en sus procesos, considerando a la tecnología como promotora de la llamada 4ª Revolución Industrial.

En cuanto a los aspectos macro vinculados a la competitividad como país, Argentina aún tiene que dar señales muy claras e inequívocas. En este sentido, se recogió un amplio consenso entre los ejecutivos participantes del Foro, respecto a que Argentina puede mejorar su competitividad. El 43% manifestó que este objetivo podría lograrse en un lapso de 20 años, y el 54% expresó un mayor optimismo, al señalar que esta mejora podría evidenciarse en un lapso de entre 5 y 10 años.

Contexto Microeconómico

Para el 85% de las empresas el concepto de competitividad está mediana o altamente vinculado con la gestión diaria de sus organizaciones. Mientras que un 89% de las empresas se orientan a mejorar sus procesos, otras a la inversión en maquinarias o inmuebles, a la implementación de programas de capacitación y entrenamiento, y a la reducción de gastos y/o personal. Estos valores porcentuales nos indican parámetros que nos permiten ser muy optimistas.

 

Sin embargo, a nivel microeconómico las conclusiones de las mesas de análisis, revelan que las empresas tienen aún muchos ‘deberes’ pendientes. En particular llama la atención, que al momento de considerar la Evaluación de los Sistemas de Gestión, los ejecutivos no mencionaron la necesidad de mapear procesos, tanto dentro de la organización como en relación a los demás integrantes de la cadena. Tampoco se hizo hincapié en la oportunidad de generar indicadores que miren la totalidad de la cadena.

De igual modo, al momento de analizar cómo incrementar las manufacturas de alto valor agregado en el país, no se prestó atención a la forma en cómo actúan otros países que realmente integran a empresas con proveedores y clientes, para lograr verdaderas fortalezas en la cadena de abastecimiento. Michael Porter dice que para que una industria / país pueda salir a exportar con éxito, debe desarrollar un mercado interno exigente.

En relación a las cuestiones que están pendientes de resolverse en las empresas, los resultados de la encuesta son igualmente esclarecedores. Frente a la consulta de opciones múltiples sobre el estrato de la organización que se identifica como “cuello de botella” para mejorar la Competitividad, el 63% de los ejecutivos lo identificaron en los mandos medios, y el 53% en los operarios. Este resultado deja claro varias cuestiones:

 

• La falta de integración vertical en las empresas. Entendiendo por integración vertical a la capacidad, necesidad y conveniencia, de que todos los niveles de la organización estén en conocimiento de las herramientas, conceptos y vocabulario que son de uso común en cualquiera de los niveles; ya sea donde se toman las decisiones o donde estas son implementadas. Por ello, el desafío actual de las cadenas de abastecimiento es la articulación horizontal entre los distintos integrantes, como así también la articulación vertical, con una capacitación adecuada para que el vocabulario y los conceptos requeridos se manejen fluidamente.

 

• Las modalidades de capacitación actuales, que ofrecen y contratan las empresas, no se están enfocando en la integración horizontal entre las empresas integrantes de la supply chain, y tampoco en la integración vertical entre los diferentes niveles de mando y operativos de la cadena.

 

• Los cursos e iniciativas de formación siguen enfocadas en “tomar cursos” pero no en medir su verdadero valor y alineamiento con el fin estratégico de la empresa.

 

• Detectar semejantes obstáculos es muy importante, ya que constituyen un impedimento para el desarrollo de la empresa y la integración de la cadena de valor, si siguen enfocándose en cuestiones triviales pero no de fondo.

 

Ambos contextos se desarrollan en un marco de políticas públicas que deben fomentar la competitividad de las empresas y el país. En este sentido, los ejecutivos que participaron del Foro Argentina Industrial esperan que se implementen políticas vinculadas a la mejora del sistema educativo, la reducción de la presión impositiva, los acuerdos paritarios que incluyan el factor productividad, la necesidad de reducir la inflación, y el incremento de la inversión en infraestructura.

Tecnología y transporte, dos grandes desafíos para Argentina

Respecto a la integración con el resto de la cadena y en particular con los clientes, a través de sistemas automatizados (utilizando tecnología de punta), el 44% ha logrado este objetivo, mientras que el 56% agrupa distintas formas de comunicación manual. En el caso de la integración con los proveedores, solo el 31% ha logrado este objetivo, mientras que el otro 69% agrupa distintas formas de comunicación manual.

En este punto vale destacar que la integración y la automatización son factores clave porque permiten: una mayor certeza en el envío y recepción de requerimientos, evitar los errores manuales, y prevenir olvidos y demoras. Esta es la base para transmitir datos de demanda, que permiten hacer más transparente y ágil a la cadena de abastecimiento y avanzar hacia la implementación de indicadores más abarcativos del desempeño. En el uso de la tecnología con proveedores y con clientes es donde radica la base para el aprovechamiento óptimo de los sistemas de información.

El desnivel observado entre la integración electrónica con clientes (44%) y con proveedores (31%) implica un escollo importante a la hora de avanzar en prácticas de reducción de inventarios. Se puede inferir que ese desbalance juega a favor de la incertidumbre, demora la integración de la cadena y probablemente se refleje en un aumento de los stocks de seguridad por parte de las empresas encuestadas. Todos estos son costos que al final del día inciden negativamente en la competitividad.

Pero no se trata solamente de reducir inventarios sino de trabajar de manera más integrada con los proveedores para, subsidiariamente, mejorar procesos de calidad y prácticas de manufactura, buscando estándares superiores, que a última hora son la oportunidad para mejorar la competitividad de nuestra manufactura.

En relación al transporte, uno de los temas más reclamados por las empresas dadoras de carga (shippers) es la reducción de las ineficiencias, a través del llamado “back-haul”, que es la articulación de prácticas con el fin de facilitar a los camiones el regreso con carga, reduciendo así el costo de flete y mejorando la ecuación económica de las flotas de camiones. En este sentido se mencionó que la incorporación de tecnologías basadas en Internet, permite la creación de sitios y aplicaciones donde se pueda subastar la necesidad y oferta de transporte en forma dinámica, ayudando a un aprovechamiento más eficiente de la capacidad existente y conformando redes dinámicas a lo largo y ancho del país. Esto, sin duda, permitirá construir la base para un mejor aprovechamiento multimodal y a una ecuación de carga más nivelada entre los diferentes medios de transporte.

Sin embargo, vale destacar que no es la velocidad de implementación de la tecnología lo que marca su verdadera ventaja competitiva, sino el uso que se le dé para lograr la integración con el resto de la cadena. La tecnología tiene vida limitada y queda obsoleta rápidamente. En cambio, las prácticas, procesos e indicadores de performance (que utilizan a la tecnología) son los que permanecen en el tiempo y se deben mejorar constantemente. Esto es consistente con la diferencia en los porcentajes de integración tecnológica avanzada con clientes y proveedores. Y es una pena, porque no aún no está la base para competir por valor y la asimetría entre ambas integraciones genera costos innecesarios, que quitan competitividad.

El capital humano como factor central de la competitividad

El mundo está cambiado vertiginosamente, impulsado por una creciente incorporación tecnológica y el avance de la inteligencia artificial en todos los sectores industriales. Sin embargo, no hay que dejar de tener en cuenta que pese al fuerte avance que está experimentando la tecnología y el creciente desarrollo de las infraestructuras laborales, hoy los “fierros” y las estructuras físicas pasaron a ser las partes menos importantes de lo productivo. Aunque, de acuerdo a los resultados de la encuesta realizada en el Foro Argentina Industrial, las políticas internas que las empresas argentinas están implementando o planean implementar para mejorar la competitividad, aún tienen un fuerte componente de inversión en maquinarias o inmuebles (59%).

En el mundo entero, y principalmente en las economías más competitivas, el foco cambió y se rescata el valor del individuo como diferenciador, ya que es el ser humano quien tiene las capacidades para utilizar todos los avances tecnológicos, incluida la inteligencia artificial, con el fin de aportar valor y optimizar los procesos productivos. Sin embargo, esta tendencia mundial aún no se ve reflejada entre las preferencias de las empresas argentinas, al momento de definir políticas internas para mejorar su competitividad, ya que solo en el 41% de los casos se están implementando o planean implementar programas de capacitación y entrenamiento del personal, para elevar los niveles de competitividad.

 

Hoy, el capital humano es central para que una organización y un país alcancen la competitividad. Tenemos que entender la importancia de desarrollar el talento y las habilidades de las personas a través de la educación, ya que la educación pasó a ser el verdadero patrimonio de los trabajadores y de las empresas.


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