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Con visión de largo plazo

 |   13 de julio del 2012

Si bien el contexto actual argentino no parece el más propicio para fomentar inversiones, el desarrollo de infraestructuras para el crecimiento del sector logístico debe pensarse a largo plazo, como pieza fundamental para acompañar el crecimiento del país. A pesar de que existen diferencias entre los países de la región respecto de los tiempos y formas de abordar el tema, sin dudas hay un denominador común en la inclusión en la agenda de los gobiernos.

Eduardo Bastitta, CEO de Plaza Logística, nos brindó sus comentarios respecto de la necesidad de inversiones que requieren las infraestructuras logísticas locales, y también su experiencia sobre lo que ocurre en otros países de la región, donde su compañía está recabando información para evaluar innovaciones tecnológicas y prácticas que ayuden a mejorar los servicios logísticos.

Énfasis Logística: ¿Cómo definirían la situación actual en cuanto a los niveles de inversión logística en Argentina?

Eduardo Bastitta: La realidad Argentina, similar a la mayoría de los países emergentes, se caracteriza por la escasez de estructuras de capital y financiamiento para solventar inversiones de largo plazo. Esto trae como consecuencia una escasez de inversiones en infraestructura logística. En muchos países existe la tercerización de la provisión de infraestructura, que es provista por inversores privados, como es el caso de los “Real Estate Investment Trusts”. En Argentina no hay, por el momento, lugar para ellos debido a la falta de financiamiento y a la debilidad contractual. Por ejemplo, en nuestro país no es posible firmar un contrato de locación de espacio por más de 10 años y, de acuerdo a la Ley de Locaciones Urbanas, el inquilino puede rescindir el contrato anticipadamente con mínimas multas, aún si se trata de una importante empresa multinacional. Esta situación regulatoria, sumada a la falta de financiamiento de largo plazo, limita las posibilidades de inversión en infraestructura.
En cuanto a la inversión en tecnología, equipamiento y capital de trabajo, sí se ve un esfuerzo importante por parte de los operadores logísticos, que en Argentina constituyen un sector muy pujante y eficiente. De todas maneras, son necesarias políticas de apoyo a este sector para permitirles realizar las inversiones necesarias para profundizar el nivel de tercerización, en particular por parte de las PYMEs

É. L: ¿En qué aspectos consideran prioritaria la inversión logística en nuestro país?
E. B: Las operaciones logísticas pueden ser un cuello de botella para el desarrollo económico y, en Argentina, la infraestructura es el recurso más escaso dentro de la cadena de suministro. La Logística es altamente estratégica, ya que no sólo representa un componente fundamental de la economía sino que además es el nexo entre la industria y sus clientes. Sin infraestructura, no es posible llevar a cabo una operación, desde esa perspectiva la infraestructura es la prioridad.

É. L: ¿Qué inversiones han realizado en su compañía últimamente?

E. B: A fines de 2011 anunciamos nuestro plan de inversión de 300 millones de pesos para el desarrollo de los dos nuevos Parques Logísticos y la ampliación del que tenemos en operaciones. Esta iniciativa contó con el respaldo de instituciones financieras para el desarrollo como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Overseas Private Investment Corporation (OPIC). El plan de inversión contempla la construcción de 85.000 metros cuadrados de depósitos “Triple A” con toda la infraestructura y los servicios accesorios y que se suman a los 59.000 metros cuadrados cubiertos de Plaza Logística Pacheco. La construcción se llevará a cabo en los parques Plaza Logística Tortugas y Plaza Logística Pilar. Plaza Logística fue la primera empresa latinoamericana del sector de logística en obtener financiamiento por parte de estas instituciones sin garantía soberana.

É. L: ¿Tienen conocimiento de cuál es la actualidad en este tema en otros países de la región?

E. B: Sí, justamente estamos realizando desde diciembre 2011 un benchmarking regional para evaluar innovaciones tecnológicas y prácticas que ayuden a mejorar la oferta de servicios de nuestros parques. Estuvimos recabando información y visitando distintos países de la región como Uruguay, Chile, Perú, Ecuador y recientemente México. Pronto visitaremos Parques en Brasil y para fines de año tenemos pensado visitar Europa y EEUU.   
Sin dudas estamos presenciando la década de la logística. Hoy el tema esta en el tapete de todos los proyectos nacionales de la región en un debate que incluye de manera fuerte el componente de infraestructura y la visión de largo plazo. Existen diferencias entre los países a partir de que algunos comenzaron a trabajar antes y ya tienen políticas públicas en proceso de implementación, pero sin dudas hay un denominador común en la inclusión del tema en la agenda de gobierno. Hay países donde se han generado cambios estructurales, como la transformación de ministerios. Con el apoyo del BID, algunos países como Colombia, Uruguay y México están trabajando en la creación de observatorios nacionales que sirvan de guía para las decisiones de desarrollo de infraestructura, de creación del marco regulatorio y todas aquellas políticas de largo plazo necesarias para promover las mejoras en el sector. Es auspiciante ver cómo los países han puesto manos a la obra para trabajar en pos del desarrollo de un sector que no es fácil por su característica matricial, pero que es fundamental por su relevancia en la competitividad y el crecimiento económico.

Por otro lado, el crecimiento de la región y el consecuente aumento de los flujos, genera una demanda importante sobre la infraestructura logística que es difícil de satisfacer en el corto plazo. En conclusión, podemos decir que aunque falta un largo trecho para lograr que la infraestructura logística satisfaga las necesidades de la región, estamos bien encaminados hacia el futuro.

É. L: Muchas veces se planteó que, en lo que respecta a la inversión, es necesario articular entre el Estado y los privados para posibilitar un desarrollo logístico óptimo, ¿Cuál es su visión al respecto? ¿Sería posible pensar acciones de este tipo en la actualidad?

E. B: Coincidimos con esa visión. Actualmente en la región existe un nivel de inversión en infraestructura que representa el 4% del PBI, compuesto en un 3% por inversión pública y aproximadamente un 1% de inversión privada. Este nivel de inversión está bastante lejos del nivel necesario para mantener el crecimiento actual. La inversión debería ser del orden del 6 al 7% del PBI para solventar niveles razonables de crecimiento. Es necesaria la creación de un marco legal propicio y es también vital una visión de país de largo plazo con la incorporación de políticas públicas articuladas entre los sectores público y privado.

É. L: ¿Qué expectativas tienen sobre el crecimiento de la actividad logística en la región y en nuestro país en el mediano plazo?

E. B: Somos optimistas y tenemos una mirada de largo plazo en el país. El crecimiento de las operaciones logísticas va a venir de la mano del crecimiento de los países emergentes, que es un proceso que a mi entender inevitablemente se va a dar en las próximas décadas. Estamos en una era de globalización que confío que va a emparejar el mundo en términos económicos y eso implica crecimiento de los emergentes. El desafío para lograr el desarrollo, que es crecimiento con evolución social, es generar la infraestructura y la educación necesarias, ambos componentes fundamentales de la competitividad.

É. L: ¿Qué nivel de crecimiento económico consideran que podría “soportar” la infraestructura logística actual argentina?

E. B: El crecimiento de los últimos años constituyó una de las mayores exigencias que tuvo la infraestructura, que ya venía colapsada antes de estos años de crecimiento, y esto obviamente puso más en evidencia las grandes falencias que tenemos en la región al respecto. La principal característica de la problemática de infraestructura es que requiere inversiones con un horizonte a muy largo plazo, y esto es lo más difícil de lograr en muchos países latinoamericanos que presentan otras prioridades inmediatas, como altos índices de pobreza y gran inestabilidad económica, con lo cual es más difícil lograr la confianza que requieren las inversiones a largo plazo. La evidencia de la necesidad de infraestructura se hizo mucho más clara a partir del último crecimiento regional, en particular en los sectores relacionados con el comercio internacional, la construcción y los bienes primarios. En este último periodo esas exigencias de caminos, puertos, etc. hizo mucho más evidente la faltante.


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