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Industria naval, una cuenta pendiente para el país

 |   13 de enero del 2012

Brasil y Chile presentan políticas activas para el sector. El mayor socio del Mercosur exhibe uno de los mayores ritmos de crecimiento en la actividad a nivel mundial.

El negocio del transporte marítimo ha experimentado un revelador cambio en la última década. Muchos países en vías de desarrollo han expandido sus capacidades hacia sectores claves de la industria, aun en aquellos donde se requiere un elevado nivel de sofisticación y complejidad técnica. Sectores en los cuales, no hasta hace mucho tiempo, la preeminencia era de los países desarrollados

En una primera etapa, tibiamente, hicieron su ingreso como proveedores de tripulaciones y servicios de registración, actividades por lo general de moderado valor agregado, donde ingresaron mayormente basados en una estrategia de bajo costo y calidad. Este tibio ingreso fue creciendo hasta la actualidad, donde la provisión de tripulaciones apunta claramente al dominio de las economías en desarrollo con Filipinas, China e India, encabezando la lista.

En 2001, los países desarrollados eran responsables de más del 60% de las construcciones de nuevos buques. Sin embargo, en 2011, China, Corea y otros países en desarrollo construyeron el 63% de los buques entregados en este año. No es un dato menor, si consideramos que en 2001 se construyeron buques por un valor de u$s 45 billones cuando, 10 años después, el mercado fue de casi 144 billones de la misma moneda. En cuanto a la industria del desguace de buques, claramente la preeminencia actual es de India, Bangladesh, China y Pakistán.

En relación a las compañías armadoras, Grecia se mantiene en la punta, seguida por China y Japón. No obstante, lo sugestivo es la creciente participación de nuestro principal socio en el Mercosur. Brasil exhibe uno de los mayores ritmos de crecimiento naviero a nivel mundial, teniendo en la actualidad pedidos por incorporar valuados en u$s 12 billones. Estos pedidos implican la duplicación de su capacidad de transporte en el corto plazo. Tonelaje que, actualmente, ya cuadriplica al de Argentina en capacidad de bodega. Esta tendencia se sustenta en el elevado nivel de inversión en transporte marítimo relacionado con el boom en el comercio internacional de comodities que, a diferencia de lo que sucede en Argentina, cada vez más, navega en sus propios buques.

La operación de buques continúa aun en manos de países en desarrollo, siendo los tres primeros Dinamarca, Suiza y Francia. Más interesante aun es el caso de Chile, que se encuentra en el décimo puesto entre los operadores de buques, justo un puesto delante de los Estados Unidos.

La creciente globalización de los servicios de transporte marítimo está generando oportunidades que, por ejemplo, Brasil, a través de considerables inversiones, y Chile, mediante un marco institucional estable y una operación eficiente y eficaz de buques, no están dejando filtrarse sin agregar valor a sus economías.

Los países en vías de desarrollo hoy no son tan solo proveedores de factores relacionados con el trabajo intensivo y de bajo costo, sino que, por el contrario, están ingresando y ganando participación en el creciente mercado de la construcción naval, el de la gestión armatorial y el de la operación de buques.

No obstante, Argentina no es actualmente competitiva a nivel global en ninguno de los segmentos mencionados, y lo que quizás podría ser más preocupante, no se vislumbra una tendencia a serlo a mediano plazo. La tendencia mundial es clara. Su aprovechamiento local quizás aun no.

Fuente: Transport & Cargo


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