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¡No toques… esos datos son míos!

 |   19 de enero del 2016

La "Era de la información" es mucho más que la gran disponibilidad de material en formato digital que la tecnología ha hecho posible gracias a la globalización de Internet. La información es poder, y así lo demuestra el gran interés que las empresas tienen por los datos que los consumidores generan sobre sus hábitos y preferencias de consumo, como una herramienta clave para mejorar los niveles de servicio y aumentar las ventas.

“Oye Fer” -con voz melodiosa, melosa y muy amigable, un proveedor me preguntó- “… y dime… ¿en dónde es que vendes 200,000 pantalones (de jeans) al mes?”, considero por demás decir que el proveedor venía muy bien acompañado por una muy atractiva asistente, que sí distraía…, pero aun así yo en mi papel, tomé aire y mi respuesta fue, palabras más, palabras menos: “tú sólo súrteme en mi bodega, yo me encargo del resto, de eso no te preocupes, lo venderemos todo”…. Y hasta la fecha, no sabe dónde era que se vendían esas cantidades tan grandes… y esto fue en el año 2000.
MERCADO NO COLABORATIVO
Para contextualizar mi querido lector, déjenme decir que me tocó la fortuna y suerte de implementar el primer centro de distribución 100% “paper less” (libre de papeles) de todo México, un centro en dónde se podía presumir que el único papel, era el higiénico del baño. Pero esta estrategia respondió en ese momento a una cuestión muy especial del mercado. Habíamos detectado que el 80% de las ventas de unidades en nuestros puntos de venta de ropa eran para caballeros. Dado el perfil de compra de los “hombres” que es simple, llano, práctico y de alta velocidad (pues no nos perdonan no tener una talla o un color); un hombre ante un agotado de producto, se va, no se prueba otro modelo y ya no regresa. Y sé que seguramente ahora las manos y voces se multiplicarán y clamarán que no, no es verdad, el ¡metrosexual existe!, pero aunque así sea. El 80% del mercado de caballeros busca la practicidad para comprar, y hasta el momento no he encontrado una estadística que indique lo contrario. Por lo anterior, en ese tiempo decidimos hacer un centro de distribución especializado para surtir por talla y color siguiendo una metodología de teoría de restricciones, que nos permitió reducir el inventario 30% al retrasarlo y aprovechar la tecnología de ese momento, que hoy mismo parecería actual, pero la verdad es que fue en el año 2000.
Y seguramente habrá muchos en este momento que se están preguntando: ¿y esto que tiene que ver con la logística que viene? Algo muy simple; desde esos año se habla en todos los foros logísticos de “colaboración”, compartir información y mejores prácticas, pero la verdad es que ningún logístico comparte información a menos que vaya a obtener algo a cambio. Y con esto me refiero a una posición más fuerte en mercado, más ventas. Es más; si la mejor práctica que está utilizando es la que le está dando la ventaja competitiva definitivamente no la va a compartir; ni ella, ni los resultados, porque esto puede costarle incluso el trabajo, ya que es la receta secreta de las “albóndigas del viernes”. 
UN ACTIVO VALIOSO
Y parece ser que la logística que viene está marcada por este tipo de comportamiento pero ahora más agresivo, más fuerte, más violento. El arrebatamiento de la información, que textualmente es poder; es lo que está marcando los procesos logísticos. Hoy día estamos viendo noticias en donde las terminales automotrices están restringiendo la cantidad de información que se envía de sus vehículos por medio de los equipos móviles a las empresas de Internet (Google y Apple) y como no será así, ya que se estima que para el año 2018 el valor del mercado de los automóviles conectados a Internet será de 40 billones de dólares anuales (¡!), sólo para contextualizar; recordemos que este mercado valía 16 billones en 2013, obviamente es un mercado que no se va a dejar solo. El riesgo de que este modelo de negocio envíe información indiscriminada a todas las compañías de Internet conectadas a los equipos móviles es algo que las automotrices no desean correr y mucho menos compartir.
Y esta misma situación está siendo utilizada por todas las empresas de la famosa llamada “Internet de las cosas” en donde cada vez más los diferentes equipos electrónicos, electrodomésticos y demás enseres de la casa y de uso personal continuamente envían preferencias de consumo y niveles de inventario a sus respectivas empresas. Estas empresas están instalando, entonces, sistemas que protejan esa información para que solamente ellas sean capaces de obtenerla, explotarla y darle uso, sin dejar que los buscadores o que los servicios de transporte de datos de Internet interfieran. 
Como siempre; existen las preguntas sobre la regulación de este tipo de información y si es factible, moral y legítimo que las empresas tengan derecho sobre ella, ya que la confidencialidad de información del cliente es primordial y, en teoría, no se debería de tocar. El patrón de uso de los artículos es una situación personal y hasta cierto modo confidencial del cliente. ¿A quién le importa cuántos huevos hay en mi refrigerador?, pero las empresas indican que los clientes están dispuestos a dar su permiso para el uso de esta información bajo la sombrilla de que la misma está protegida y es un servicio, y de que se usará en tiempo real para reabastecer sus alacenas, refrigeradores, vehículos o simplemente para darle una mejor ruta a destino (¡Ha! Es para que la gallina sepa cuántos huevos se comen a la semana). Además, siempre te indican que tú tienes la opción de apagar la modalidad si es que no la quieres utilizar, señalándote siempre que se pierde la opción del servicio.

 MÁS INFORMACIÓN Y MENOS ALINEACIÓN
Por todo lo anterior podemos entonces estar seguros de que las empresas de Internet, en su afán de querer dar toda una experiencia en el ecosistema de aplicaciones, seguirán pugnando por entrar dentro de los programas de los vehículos y de las cosas conectadas a Internet bajo so pretexto de obtener información y dar un mejor servicio. Bajo esta ola, es claro que para nosotros resulta una ayuda, ya que tendremos información de consumo y podremos planificar mejor optimizando el uso de los recursos. Los logísticos en el futuro tendremos una actividad marcada por la explotación y uso de la información obtenida de los diferentes puntos de venta, vehículos de transporte, puntos de revisión y control en almacén, introducción que nos permitirá entonces estar a la vanguardia. Pero a la vez, y está por demás decir que en vez de ser un mundo mucho más colaborativo será un mundo mucho más restringido en donde los que sepan usar la información, explotarla y obtener de ella los datos que se requieren para poder tomar decisiones inteligentes serán los que tengan las mejores prácticas, los mejores niveles de servicio y los que se adelanten en el mercado al darle al cliente las mejores opciones para su consumo y servicio. Cuestión que para efectos de alineación de cadena podría representar un retroceso.
Bueno, entonces quizás no hay nada nuevo bajo el sol, solo las mismas reglas, más rápidas…, más violentas…, más agresivas, en un juego más divertido.
(*) El autor es Socio Director PELT; Profesionales en Logística & Transporte, México.

¡No toques… esos datos son míos!

 |   10 de agosto del 2015

La información es poder, y así lo demuestra el gran interés que las empresas tienen por los datos que los consumidores generan sobre sus hábitos y preferencias de consumo, como una herramienta clave para mejorar los niveles de servicio y aumentar las ventas.


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