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Profesionalización de los RRHH en el área logística

 |   17 de diciembre del 2012

Contar con profesionales idóneos para la gestión logística de una empresa constituye un factor diferencial, ya que su formación les permite, por ejemplo, incorporar prácticas de clase mundial, optimizar las operaciones y gestionar en base a la implementación de procedimientos de trabajo y seguimiento de indicadores, con todos los beneficios que esto representa para una compañía.

Los centros de almacenamiento y la logística de distribución constituyen los últimos eslabones de la cadena de valor de todos los negocios que implican la comercialización de productos. Cada vez son más las empresas que reconocen que para materializar sus estrategias de crecimiento, necesitan hacer un cambio en la forma en que están gestionando estas operaciones y deciden invertir más y mejores recursos para profesionalizarlos.

Una correcta administración de un centro de distribución permite ahorrar costos en inventario y pérdidas por obsolescencia de productos, mientras que una logística bien manejada permite alcanzar altos niveles de servicio y contribuir positivamente a la creación de valor para el cliente, entre otras ventajas.

En un contexto tan global y dinámico como el actual, donde la necesidad del cambio es una constante y las oportunidades aparecen en forma casi repentina, se hace imprescindible contar con capacidades organizacionales capaces de responder a estas demandas  en forma rápida y eficiente.
 
Lo que busca el mercado

La demanda de las empresas se enfoca en profesionales graduados de carreras universitarias, principalmente ingenieros o que hayan realizado un estudio de posgrado en logística. Esto permite garantizar, en cierta forma, la capacidad de aprendizaje e incorporación de mejores prácticas a nivel mundial, la orientación hacia la optimización de las operaciones y una gestión medible marcada por implementación de procedimientos de trabajo y seguimiento de indicadores. Asimismo, en un contexto donde las estructuras organizacionales tienden a ser matriciales y casi todos los colaboradores tienen un reporte regional o se ven involucrados en proyectos con pares de otros países, el dominio del idioma inglés se vuelve fundamental.
Por otro lado, es necesario reconocer que la gestión diaria de las operaciones de un centro de distribución implica trabajar con grandes dotaciones de trabajadores que en su mayoría están agremiados en sindicatos cada vez más fuertes. En un contexto así, para lograr objetivos alineados con la estrategia corporativa se requieren personalidades que ejerzan un liderazgo participativo, con alta capacidad de negociación, flexibilidad y sobre todo buen manejo de conflictos.

 
La situación actual

En la práctica, resulta difícil encontrar profesionales que manejen esta suerte de “realidad dual”, con suficiente experiencia y formación. Nos encontramos, por un lado, con grandes centros de distribución gestionados por personas con muchos años de experiencia pero que no son profesionales. En la mayor parte de los casos son idóneos en sus funciones, cumplen objetivos mientras los lineamientos y volumen de operaciones se mantengan constantes, y tienen una relación fluida con los trabajadores y delegados sindicales. Sin embargo, la falta de capacitación formal sale a la luz cuando son enfrentados con la necesidad de un cambio en la gestión y se les exige incorporar nuevas prácticas o el dominio de una segunda lengua.

Por otro lado, vemos profesionales jóvenes, con buena formación tanto académica como de idiomas, con ganas de aplicar lo que han aprendido y bien predispuestos; sólidos para la implementación de métricas, reportes, mejores prácticas y para fomentar la comunicación con otras áreas de la empresa, pero sin experiencia suficiente en el manejo de grandes equipos y relaciones sindicales.

Es una realidad también que el  día a día de la gestión de este tipo de operaciones es muy desgastante y no siempre bien reconocida; ya sea en términos de remuneración relativa respecto a otras posiciones de igual jerarquía, o por contar con una visibilidad menor hacia los altos mandos de las empresas. Muchos de los profesionales contactados indican, además, que es el área “castigada” ya que “se le pone el foco cuando las cosas funcionan mal”.

Ante este escenario, los jóvenes graduados que inician su carrera en estas áreas, deciden tras adquirir unos años de experiencia pasar hacia posiciones con menos carga operativa en el día a día y que les permitan participar de decisiones estratégicas o proyectos a largo plazo, como ser Ingeniería Logística o Planeamiento.

A modo de reflexión final, es importante resaltar entonces la enorme oportunidad que existe en el mercado para profesionales de las carreras de Ingeniería que quieran desarrollarse y hacer carrera en el área de operaciones logísticas. Es un sector en pleno crecimiento, con muchas oportunidades de optimización y en el que los perfiles que reúnan la formación y aptitudes necesarias tendrán muchas posibilidades de crecer y hacer carrera en empresas multinacionales.

* La autora es Senior Consultant Wall Chase Partners.
 


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