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Retos de la logística 3.0

 |   8 de septiembre del 2014

Las nuevos canales de compra que ofrece el mundo virtual transforman tanto la experiencia de los clientes como las operaciones de las cadenas de abastecimiento. La dinámica del comercio electrónico genera la necesidad de contar con herramientas tecnológicas para el control y gestión de la información, que permitan rediseñar modelos en la programación de despacho, almacenamiento y control de stocks, acrecentándose así los niveles de servicio.

El comercio electrónico como motor del desarrollo económico de nuestra región ha sabido adaptar sus procesos en función de la demanda contemporánea de sectores que se sirven de esta plataforma comercial, donde las operaciones se ven obligadas a evolucionar sin tregua para satisfacer las necesidades masivas y similares por productos diversos a gran cantidad de clientes con preferencias distintas, determinadas por aspectos tales como la marca, tallas, presentación del producto, promociones, entre otros. Una tarea que para el cliente resulta habitual y en gran medida simple, pero para el logístico es la suma de esfuerzos tanto con sus proveedores como con sus canales de distribución.


ALTA ROTACIÓN, ALTOS INGRESOS


La falta de diferenciación entre productos y servicios origina una competencia en precios, condicionando la operación de la cadena de suministro. De pronto, la administración de la demanda y la de stocks dejaron de ser actividades que no requerían mayor esfuerzo; para dar paso al planeamiento, estructurando los costos logísticos que influyen en el precio final de un producto. En la medida en que una empresa sea capaz de reducir sus costos de transporte, almacenamiento, reposición y en general de la cadena, se verá reflejado en el valor resultante para el cliente final; donde los atributos son los determinantes en la decisión de compra, sobre todo cuando en un punto de venta el cliente puede encontrar  productos con características similares. La mayoría de los fabricantes piensan que los detallistas están interesados primero en el precio y esta premisa dista mucho de la realidad; lo que más le interesa al canal minorista son los niveles de rotación del producto. Entonces, si un proveedor demuestra que puede asegurar el abastecimiento de items con altos niveles de rotación logrará que el detallista duplique los niveles de ingresos, por lo tanto podrá sostener su negocio en el tiempo. 


La experiencia de compra ha dado paso a una tendencia individual. Atrás quedaron las estrategias enfocadas en la venta minorista a través de un solo canal, hoy las alternativas se expanden a nuevos canales de venta a través de smartphones, tablets, redes sociales, apps tecnológicos y servicios de cupones de descuentos en línea; que han logrado influir en el comportamiento de los clientes, quienes ahora buscan información acerca de los productos, consultan opiniones de otros compradores, se informan sobre aspectos técnicos, comparan precios, productos alternativos, eligen el lugar de entrega y se convierten más exigentes con los tiempos de atención; retando así la capacidad de adaptación de los eslabones que conforman la cadena de suministro. Imagine usted el esfuerzo que realizan los centros de distribución en el negocio de retail, aquellos que optaron por la venta multicanal, adaptándose por consiguiente en la frecuencia y metodología de preparación de pedidos así como en la logística inversa; que resulta aún más complicada debido a la naturaleza misma de los pedidos del canal virtual, donde las personas no pueden probarse las prendas que quieren adquirir, conllevando muchas veces a devoluciones por un canal distinto; algunas empresas por lo tanto han considerado mejorar la experiencia y disminuir los índices de devolución mediante simuladores de compra web.


IGUALAR OFERTA Y DEMANDA         


Para el año 2015 se prevé que Internet móvil genere una mayor actividad de compra, dado que la penetración de smartphones y tablets se estima que alcance un 50%. Pese a los resultados que se proyectan para la región, sería sesgado considerar estrategias dicotómicas para el desarrollo del canal de ventas online o el de las tiendas físicas, pues la oferta por internet debe ser complementaria al stock de las tiendas no virtuales. A mediano plazo las góndolas de los supermercados estarán abarrotadas de información potenciando las tendencias individuales de compra a través de la web 3.0 o conocido también como el internet de las cosas, usted podrá realizar sus compras al inicio de la mañana con tan solo escanear el código del producto sin necesidad de recogerlo de la góndola y mediante aplicativos en su smartphone debitarán directamente de su cuenta de ahorros o cargarán directamente a su tarjeta de crédito. Imagine así una nevera que le permita programar los niveles mínimos de stock generándose pedidos directamente a su buzón de correo electrónico o si prefiere directamente a la tienda evitándole la tediosa visita al supermercado. La tecnología extrapola a diversos sectores la imperiosa necesidad de contar con herramientas tecnológicas para el control y gestión de la información, trazando estrategias que reduzcan las diferencias de inventario y las desviaciones en los niveles de stock, rediseñando modelos en la programación de despacho, almacenamiento y programación de stocks, acrecentándose así los niveles de servicio.


El internet de las cosas representa dos aristas equidistantes para una operación comercial, por un lado la comodidad en la experiencia de compra por parte del cliente y para la operación logística un constante reto en la adaptación de las cadenas de suministro. Las grandes plataformas de retail simplificarán la administración de stocks trasladándolos a sus proveedores, quienes deberán programar los despachos directos a cada cliente después de una preparación de pedidos individuales. Las condiciones comerciales determinarán el punto de partida para nuevas negociaciones y la extensión de servicios propios del almacenamiento y despacho, que aún no se perfilan a estos futuros cambios propuestos por la necesidad de igualar cada vez más a la oferta de la demanda. Al comprar mediante mi smartphone en ocasiones me pregunto, ¿qué eslabón de la cadena es el más beneficiado?  


(*) El autor es Administrador de Empresas con mención en Operaciones Logísticas, cuenta con experiencia en áreas de Planeamiento Logístico, Gestión de Stocks y Cadena de Abastecimiento, actualmente se desempeña como Consultor Logístico Senior, Investigador y docente en materias Logísticas.


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