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Sistemas acordes a estos tiempos

 |   22 de mayo del 2012

La inestabilidad económica y de los mercados, junto con nuevas y mayores exigencias, generan un fuerte impacto sobre la dinámica de la industria automotriz, que inevitablemente también se traslada hacia los múltiples proveedores del sector. Contar con sistemas informáticos de gestión actualizados, acordes a la complejidad y exigencia de estos tiempos, es clave para dotar de capacidad de respuesta a las cadenas de suministro de esta industria.

La industria automotriz nunca antes se había visto frente a retos tan complejos y de tan amplio alcance. Además de la continua inestabilidad económica y de la creciente presión mundial para producir nuevos modelos de vehículos eléctricos e híbridos con los que combatir la escalada del precio del petróleo, los proveedores automotrices se ven involucrados en algunas de las cadenas de suministro más complejas y exigentes del mundo.

De acuerdo con Aberdeen (“ERP in Automotive Suppliers”, septiembre de 2011), en su intento de manejar esta complejidad, los proveedores del mercado automotriz se enfrentan a la presión de tener que gestionar expectativas cada vez más altas, reducir costos y resolver los problemas de interoperabilidad entre múltiples plantas.

Sustento tecnológico

Para conseguirlo, la mayoría de las empresas entrevistadas en el estudio de Aberdeen citan como objetivos prioritarios que debería cubrir su ERP: estandarización de los procesos de negocio (67%), optimización y aceleración de los procesos para mejorar la eficiencia y productividad (67%), mayor visibilidad sobre las distintas áreas y departamentos (39%), optimización de la capacidad (17%) y modernización de la infraestructura tecnológica y aplicaciones (33%). Un sistema ERP eficaz es clave para superar estas presiones, gestionar la complejidad e impulsar la rentabilidad.

Pero la realidad es que los sistemas pobres y dispares están obstaculizando estas iniciativas, con más de un tercio de los proveedores automotrices utilizando sistemas ERP que tienen por lo menos 7 años de antigüedad; el 4% utilizando un ERP de más de 15 años; y el 19% sin ningún tipo de ERP. Si se para a pensar qué aspecto puede tener un sistema de hace 15 años, es fácil comprender por qué los sistemas están fracasando a la hora de ayudar a los fabricantes de componentes a cumplir las prioridades actuales.

Con frecuencia, las inversiones en aplicaciones de software nicho han resultado en sistemas dispares que impactan negativamente en la comunicación y la visibilidad a lo largo de cadenas de suministro internacionales. Normalmente, las deficiencias de estos sistemas suponen que los procesos operen de forma aislada, provocando cuellos de botella, retrasos, duplicación de procesos y, finalmente, incremento de costes. El coste y la complejidad de integrar estos sistemas ha sido considerado, hasta hace muy poco, como algo contra-productivo y, por ello, los proveedores de automotrices han intentado hacer lo mejor posible para obtener lo mejor de sus sistemas.

Sistemas pobres = decisiones pobres

Si se tiene en cuenta la fragilidad entre la demanda de los clientes y la respuesta de la cadena de suministro, y, por consiguiente, la velocidad requerida para tomar las decisiones de forma rápida y apropiadamente, es fácil hacerse una idea de cómo unos sistemas pobres pueden dar lugar a decisiones pobres. Y, por supuesto, las decisiones pobres pueden conducir a costos innecesarios (e inaccesibles).

Por ejemplo, un responsable de planta que debe gestionar la volátil demanda de los clientes combinada con la propia volatilidad de la cadena de suministro, tiene poco margen de maniobra en la gestión eficaz de la planificación y diseño de productos, la colaboración con los clientes, la planificación y programación avanzadas, la fabricación y montaje, y la colaboración con los proveedores. Para los proveedores que fabrican y distribuyen en todo el mundo, incluso una leve parada en una planta puede tener enormes ramificaciones.

Para conseguir una completa visibilidad, y para facilitar una respuesta rápida y vital a los problemas que vayan surgiendo, es ya un imperativo utilizar herramientas que permitan la plena integración de la cadena de suministro con los principales sistemas empresariales, para que la producción no esté aislada del resto del negocio.

No obstante, esto no es tan sencillo como parece. Aunque en los últimos diez años hemos visto una explosión en la cantidad de datos disponibles para las empresas, ha habido un escaso desarrollo en la forma en la que los sistemas empresariales contextualizan y presentan estos datos al usuario. Al comparar esto con la transformación ocurrida en la tecnología del software de consumo, es lógico preguntarse por qué no se ha producido aquí un mayor desarrollo.

Reescribir la historia

Por supuesto, es imposible cambiar las decisiones tomadas en el pasado. Pero ahora es posible y factible rectificar estas decisiones y cambiar el futuro. El mercado de software empresarial está actualmente viviendo una revolución que persigue eliminar para siempre las “hojas muertas” de los sistemas legados y, en la práctica, cambiar la forma en la que operan las empresas de automoción.

El software empresarial está empezando a alcanzar al software de consumo, y ya están aquí las suites de software para determinadas industrias,  utilizando un middleware ligero para permitir que múltiples aplicaciones hablen entre sí en un mismo lugar, al mismo tiempo y con un único log-in.

Imagine, por ejemplo, ser capaz de comunicar la información procedente de los sistemas de gestión de la fabricación, de la cadena de suministro y del mantenimiento, en tiempo real, a múltiples partners locales y a proveedores de todo el mundo, introduciendo alertas en tiempo real (un flujo más parecido al timeline de Twitter que al correo electrónico) para problemas que afecten a la cadena de suministro.

A través de una visión unificada del negocio, distintas aplicaciones a las que probablemente se ha accedido históricamente de forma independientes, pueden ahora verse como un único sistema –agregando la información para aumentar la rapidez y la capacidad en la toma de decisiones. No hay que lidiar con un enjambre de log-ins, ni hacer referencia a informes manuales ni solicitar información a los responsables de otros departamentos antes de emprender una acción. Toda la información está disponible en un solo lugar y puede personalizarse en función de las necesidades individuales del usuario. Este nivel de cohesión en el sistema facilita un conocimiento holístico de lo que pasa exactamente en la empresa, proporcionando un control muy detallado de todos los procesos.

Por ejemplo, un responsable de planta podría estar pendiente de la llegada de una mercancía importante y desea asegurarse de que así sea. Utilizando un único log-in puede acceder a los cuadros de mando que monitorizan el estado de este envío, así como a otros procesos de negocio críticos o interdependientes, desde su escritorio o desde su terminal móvil. Podría advertir cualquier pequeño retraso, en tiempo real, y accediendo al resto de sistemas, cerciorarse de porqué esto es así y tomar las acciones oportunas.  

La velocidad equivale a crecimiento

Mientras que la volatilidad de los mercados, la creciente complejidad de la cadena de suministro y la falta de predictibilidad continúen amenazando a los proveedores de automotrices, es preciso que estén equipados con herramientas para reaccionar rápida, apropiada y consistentemente frente a cualquier cambio o anomalía en las operaciones. La nueva generación de tecnología de software empresarial puede facilitar realmente la velocidad necesaria para sobrevivir en el actual entorno trepidante y ayudar a aprovechar así las oportunidades del mercado.


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