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Tiempo de acciones concretas

 |   1 de agosto del 2016

La sustentabilidad es un tema que lentamente, pero sin pausa, está instalándose en la cultura de las empresas. La actividad logística por las características de sus operaciones presenta un alto grado de impacto ambiental y social que debe ser gestionado, como ya lo hacen muchas de las grandes firmas internacionales. Si bien el mercado argentino se encuentra en una etapa muy incipiente, ya hay instituciones y empresas que se encuentran trabajando para establecer nuevos estándares que impulsen la sustentabilidad de las operaciones logísticas.

El Observatorio de Logística Sustentable, espacio de trabajo e investigación creado por el Centro de Logística y Organización (CLIO) del Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA), está ultimando detalles de su “Guía de Gestión Sustentable de Flotas de Vehículos de Transporte de Carga por Carretera”, un compendio de información clave sobre las reglamentaciones que se deberían cumplir y las herramientas que hay que aplicar, en la ejecución de las diversas actividades del mundo de la logística en términos de sustentabilidad. El Observatorio realizó un análisis de las principales normativas que están editadas, sus orígenes, características y campos de aplicación, para conformar un resumen a la medida del mercado local que contempla cada proceso y actividad vinculado con la logística. 
En diálogo con Énfasis Logística, Jorge Tesler, director del Centro de Logística y Organización (CLIO) del ITBA, se refirió a la actualidad del Observatorio de Logística Sustentable y a los destacados trabajos de investigación que estarán presentando próximamente.

Énfasis Logística: Las mejores normativas referidas a la sustentabilidad que han identificado a partir del trabajo del Observatorio, ¿se encuentran un paso más adelante que las leyes vigentes en Argentina al respecto?

Jorge Tesler: Es un punto que estamos analizando actualmente en el Observatorio, “dónde estamos parados en términos de legislación vigente”. Hay algunas reglamentaciones que hacen al buen uso de ciertas condiciones de trabajo, como por ejemplo las normativas para el tratamiento de efluentes en una empresa, pero hay muchos otros aspectos que quedan a voluntad de cada compañía. Estamos trabajando en identificar realmente cuáles son las falencias en cuanto a la legislación, para plantear qué es lo más recomendable. En Europa por ejemplo, donde más han avanzado en estos temas, hay bastante legislación que obliga a ciertas condiciones específicas de trabajo para la logística, sobre todo en términos de: motorización, emisiones de gases de efecto invernadero, eficiencia energética, entre otros. Por otro lado, hay sectores en los que existe legislación específica como es el caso de los electrodomésticos, que debe contar con etiquetas indicadoras de eficiencia energética. Pero en el caso de la logística y todas las actividades que involucra, hay muchos factores que no están contemplados ni legislados aun.

É. L: ¿Cuál es su visión sobre las posibilidades de implementación de la norma Euro V en el país?

J. T: Considero que hay que generar más conciencia general sobre el tema, en vez de entrar en una cuestión específica como es la normativa Euro V. Estas cuestiones parecen “descolgadas” de la realidad cuando no se trabajan en conjunto con la gran cantidad de temas básicos que no están siendo abordados. Cuando hicimos la primera Encuesta de Logística Sustentable el año pasado, pudimos confirmar el poco grado de maduración que tiene la sustentabilidad en el terreno logístico y de transporte en general, donde hay un impacto muy fuerte de los aspectos energéticos y de emisiones contaminantes. Tenemos que tomar conciencia de que estamos en una instancia inicial, muy primaria en todas estas cuestiones en el campo logístico, por eso debemos llevar adelante acciones adecuadas para esta etapa de poco desarrollo. No podemos tomar decisiones de “fase 3” cuando nos encontramos en la “fase 1”, por decirlo de alguna manera. Considero que en esta instancia debemos darle más amplitud al tema de la sustentabilidad en las bases para generar más conciencia, en forma más homogénea y extendida, y a partir de ahí realizar el acompañamiento. Hasta entonces, no podemos avanzar en cuestiones que requieren cambios sustanciales cuando la base no está formada.
Estas conclusiones surgieron de la encuesta del año pasado, y ya hemos lanzado la segunda edición correspondiente a 2015, para la que hemos extendido las preguntas y también ampliado la base de los encuestados, por lo que pensamos que podremos obtener información adicional. Es fundamental comprobar si en alguna medida las acciones concretas en términos de sustentabilidad empiezan a tener algún grado de masa crítica básica para que podamos empezar a construir cuestiones más específicas. Porque sería muy inútil forzar una legislación que obligue a ciertas condiciones operativas cuando los elementos básicos no están establecidos. 
É. L: ¿Cómo llegaron a sumarse más empresas a la muestra que manejan para la edición 2015 de la encuesta?   

J. T: En primer lugar a partir de la aparición del observatorio, que es el único en el país que está trabajando el tema de la sustentabilidad en la logística y, afortunadamente, luego de la publicación del primer relevamiento mucha gente se acercó para colaborar, sumar conocimiento y divulgar. De la misma forma se acercaron varias empresas que también están tomando iniciativas en cuanto a la sustentabilidad. Con esto hemos logrado agrandar nuestra base de consulta, que está compuesta exclusivamente por empresas que de alguna u otra manera ya han demostrado interés y compromiso con el tema de la RSE.
É. L: ¿Cómo se encuentra Argentina a nivel regional en cuanto a la gestión de la logística sustentable?

J. T: En el foro de sustentabilidad del año pasado mostramos un caso chileno, donde a través de un proyecto de la Universidad Andrés Bello con la colaboración del MIT y del Estado, se comprobó la ventaja de optimizar las condiciones aerodinámicas de los camiones para el ahorro de combustible. Chile ha seguido trabajando en este sentido, ha demostrado estas ventajas y gracias al apoyo de diversas instituciones continúan difundiendo su aplicación. En este sentido han mostrado un camino a seguir, que es el de la voluntad de inversión de las empresas de transporte y los fabricantes, junto al apoyo del Estado. 
En San Pablo, Brasil, el Smart Freight Centre acaba de realizar un workshop con dadores de carga, transportistas y diversas organizaciones, para delinear un Programa Nacional de Transporte Sustentable, para el que existe un apoyo muy fuerte por parte del Estado. En Uruguay están comenzando a abordar el tema pero ya cuentan con instituciones como su Instituto Nacional de Logística, un ministerio que se ocupa muy fuerte de los temas de transporte y sustentabilidad.
En Argentina nos está faltando el impulso estatal para estos temas, a través de una legislación que ayude y presione para que se concreten las acciones necesarias, ya que hoy todas las iniciativas que surgen provienen del sector privado. Básicamente hay tres ejes que se deben desarrollar en paralelo para progresar en sustentabilidad:
• Práctica logística: Cómo se hace la mejor logística. Incluye también al equipamiento utilizado, en el caso del transporte el modelo de los vehículos, su motorización, condiciones aerodinámicas, acciones que muchas veces requieren inversiones.
• Las personas: La actitud de la gente y su formación es clave. En el caso del transporte los choferes son fundamentales, ya que uno puede poner a su disposición el mejor vehículo, pero sin una capacitación sobre buena conducción y prevención no se podrán alcanzar los niveles de optimización buscados. 
• Normas y legislación: Se relaciona con las restricciones y las multas impuestas a quienes no cumplen con las pautas. De lo contrario todo queda a voluntad de las empresas y en su propia forma de hacer las cosas.
En este sentido, también hemos visto en el último relevamiento una marcada diferencia entre “lo que se dice y lo que se hace”. Las empresas han manifestado que les interesa el tema, que se ocupan y que les parece importante, pero en su aplicación concreta recién ahora empiezan a aparecer casos. También pudimos comprobar que muchas empresas cuentan con reportes de sustentabilidad, como parte de una política de RSE, pero luego de analizar detalladamente los mismos no se contemplan los temas vinculados con la logística, incluso en compañías que desarrollan una logística muy considerable. Esperamos ver qué sucede con los resultados de esta segunda encuesta. Sin embargo, un dato alentador, es que en Argentina tenemos mucha flexibilidad para desarrollar estos temas una vez que se instalan en el mercado, por lo que creo que en poco tiempo nos vamos a encontrar mucho mejor en cuanto a la aplicación de prácticas sustentables en logística. La difusión de la creación del Observatorio, como lugar de referencia sobre el tema, ha hecho que muchas empresas se hayan contactado y sumado, y por eso soy optimista.

É. L: ¿Cómo es la dimensión de las empresas que se ha involucrado en este tema?

J. T: Hay empresas grandes y medianas. Pero son las grandes compañías internacionales las que deberían marcar tendencia en estos temas, como un apoyo adicional a las acciones de los gobiernos, tal como está sucediendo en otros países. Uno de los temas centrales es reconocer que, evidentemente, existirá una diferencia en el costo del servicio de quien cumpla con todas las normativas y establezca una línea de trabajo frente a quien no lo haga, ya que este último tendrá menos obligaciones y por lo tanto podrá ofrecer precios más baratos. Los grupos de empresas privadas líderes deben marcar el camino y el Estado legislar y controlar que las normas sean cumplidas por todos. No se puede esperar que el Estado surja e indique cómo operar. 
Con el tiempo se han ido generando nuevos estándares en la industria logística, como la medida de los pallets, la capacidad de los vehículos, las alturas de los centros de distribución, etc. Con los temas de sustentabilidad debería suceder lo mismo: niveles eficientes de consumo de combustibles, cuestiones de iluminación, polución y tratamiento de efluentes y residuos, tendría que formar parte de un estándar fuera del cual se esté imposibilitado de participar en el mercado, en cuanto a no poder comprar, brindar servicios o aplicar a ofertas de contratación y licitaciones. 
 
Las empresas, además de centrarse en estos temas para disminuir el impacto en el medio ambiente, también quieren ver un impacto en sus resultados, y eso toma un poco más de tiempo. Sin embargo deben dar el primer paso ya que finalmente se verá reflejado, porque es evidente que hacer mejor las cosas a la larga va a redundar en mayor eficiencia. En el tema de sustentabilidad todavía no aparecen los números porque es relativamente poco el tiempo que ha transcurrido desde que las empresas se han puesto a tomar acciones. 

Tiempo de acciones concretas

 |   5 de octubre del 2015

La sustentabilidad es un tema que lentamente, pero sin pausa, está instalándose en la cultura de las empresas. La actividad logística por las características de sus operaciones presenta un alto grado de impacto ambiental y social que debe ser gestionado, como ya lo hacen muchas de las grandes firmas internacionales. Si bien el mercado argentino se encuentra en una etapa muy incipiente, ya hay instituciones y empresas que se encuentran trabajando para establecer nuevos estándares que impulsen la sustentabilidad de las operaciones logísticas.


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