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Voces logísticas regionales: México

 |   3 de septiembre del 2020

La pandemia revalorizó el rol de la actividad logística en México. Un sector que contribuye en un 3,2% del PBI del país azteca y del cual viven nada menos que seis millones de familias. La logística estuvo a la altura del desafío asegurando el abastecimiento social y la reactivación de la actividad industrial.

Consultamos a referentes logísticos de diversos países de la región, gracias a la colaboración de ALALOG, quienes nos brindaron su visión sobre el sector, su actualidad, características y situación ante la pandemia. En esta oportunidad dialogamos con Mario A. Aguilar, Presidente de la AOLM – Asociación de Operadores Logísticos de México.

Énfasis Logística: ¿Cómo describiría la situación general del sector logístico en México?

Mario Aguilar: La Asociación de Operadores Logísticos de México reúne a empresas líderes de la logística nacional e internacional, y derivado de las continuas sesiones que se han realizado durante la emergencia sanitaria, puedo resumir que los Operadores Logísticos en nuestro país han continuado trabajando a pesar de la crisis que surgió a raíz del COVID-19.

Las empresas logísticas son esenciales en el país para cubrir con las necesidades de distintos sectores de la industria dentro y fuera de México. El desarrollo de este sector es un engrane clave para elevar la competitividad,  reducir costos y tiempos de entregas, y enlazar la oferta y la demanda.

El sector logístico en México es muy importante ya que contribuye en un 3.2% al PIB (solo en transporte de carga), adicional a eso contamos con 117 puertos marítimos, casi 400 mil kilómetros de carreteras, más de 27 mil kilómetros de vías férreas, 76 aeropuertos, 46 puntos aduanales y 76 terminales intermodales.

Más de 6 millones de familias dependen de la actividad logística en nuestro país, por tanto se considera como un pilar en nuestra economía, y si a esto le sumamos el crecimiento acelerado que se ha venido observando en los últimos años, no cabe la menor duda, que los operadores logísticos de México enfrentan un gran reto.

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É. L.: ¿Cuál fue el impacto de la pandemia en el sector?

M. A.: En un inicio, el freno de la productividad en el extranjero generó efectos negativos en las cadenas de suministro comenzando a percibir retrasos y escasez en los inventarios, reconfiguración en los hábitos de consumo, restricciones del transporte y la reducción de transacciones comerciales. Posteriormente, las consecuencias debido a la pandemia generaron impacto en los presupuestos 2020 y en las operaciones de cada empresa, para adaptarse a las nuevas condiciones responsables de trabajo. Algunas empresas se vieron con mayores afecciones por considerarse como no esenciales tales como la industria de fashion, automotriz, acerera, etc. No obstante, el sector farmacéutico y el de consumo y alimentos, continuaron con sus operaciones e incluso incrementaron sus servicios debido a la demanda, cumpliendo así con la necesidad de abasto requerida en todo momento.

Se invirtió en protocolos para la protección de la salud de los colaboradores, fortaleciendo las medidas de seguridad e higiene en las operaciones; inspecciones de salud a los colaboradores, capacitación, señalética y equipamiento al personal. Se desarrollaron estrategias para identificar los cambios en el comportamiento de compra por el cierre de las tiendas departamentales y el freno de las actividades de muchas industrias.

En relación al tema de la previsión financiera, implicó decisiones empresariales de alto impacto como la reducción de costos, la identificación de los desperdicios en tiempo y recursos de las operaciones logísticas y monitoreo diario de inventarios.

É. L.: ¿Cómo es la situación en cuanto a los costos y la competitividad del sector?

M. A.: En relación a los costos y a la competitividad, todo sufrió un cambio drástico pues aparecieron nuevos jugadores en la industria derivados del cierre de actividades no esenciales y el incremento de la demanda en e-Commerce. Por el lado de la competitividad, los operadores logísticos  tuvimos que adaptarnos a operar con la misma eficiencia y compromiso, no obstante, también tuvimos que resguardar al personal más vulnerable con enfermedades como diabetes, hipertensión u obesidad y optimizar recursos.

Incrementamos las medidas sanitarias y se adaptó el esquema del escalonamiento de los equipos de trabajo.

En cuanto a costos, las restricciones en el transporte público como el privado elevaron los precios en la movilidad, además se invirtió en el equipamiento de protección personal del área operativa, así como en su capacitación.

É. L.: ¿Cómo definiría el nivel de servicio del sector vinculado con el comercio electrónico?

M. A.: Respecto a la baja en la actividad logística debido a la emergencia sanitaria, se desarrollaron estrategias para mantener los niveles de servicio con nuestros clientes de forma física y virtual.

En el caso del comercio electrónico, el nivel de servicio aumentó en un 20%. Por este motivo, se apoyó a algunos clientes para soportar la migración hacia el e-commerce colocando el talento y la infraestructura al servicio de otras industrias de acuerdo a la nueva demanda. Todo ello con la finalidad de adaptarse a llevar a cabo una logística capaz de cumplir las expectativas de tener el producto lo antes posible en casa con las medidas de seguridad e higiene requeridas.

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É. L.: En cuanto a la sustentabilidad de las operaciones, ¿cómo está

posicionado el sector logístico?

M. A.: Hoy más que nunca, se ha percibido la presencia de la industria logística en México y en el mundo, ya que sin ella, no sería posible mantener el abastecimiento de productos de necesidades básicas, limpieza, farmacéuticas, protección personal, entre otras.

A pesar de la baja actividad en la movilidad, no se frenó el intercambio de mercancías internacionales y gracias a ellos no existe el desabasto de productos esenciales y no esenciales. Aduanas, puertas, aeropuertos y  almacenes, todos trabajando con medidas sanitarias extremas con el fin de mantener la sustentabilidad de las operaciones logísticas.

El sector logístico se vislumbra como una actividad esencial en tiempos de crisis, e igualmente, para el crecimiento económico de nuestro país. Se ha demostrado que gracias a la logística nacional e internacional, industrias como la automotriz, electrónica, construcción, entre otras, han podido reactivarse desde el cierre estrepitoso de operaciones y continúan fortaleciendo la producción internacional.

É. L.: Sobre la implementación de tecnología y automatismos, ¿cómo describiría la actualidad del sector?

M. A.: Entre los retos que se tuvieron que sortear en los cambios en la cadena de suministro como consecuencia del COVID 19, se encuentra la digitalización. Las operaciones y el trabajo con las medidas de sana distancia han modificado los procesos anteriormente establecidos, potencializando las automatizaciones y las innovaciones tecnológicas.

Actualmente se ofrecen diversas tecnologías tales como la analítica de datos, con la cual se genera la trazabilidad y visibilidad de la cadena de suministro;  inteligencia artificial para predecir los cambios en la demanda de los  consumidores, Big Data, y la automatización en centros de distribución para minimizar el contacto con los productos, con el objetivo de adaptarse a realizar una logística capaz de cumplir con el estatus de las mercancías pactado y las exigencias de entrega exigidas.

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