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Acompañamiento y trabajo en conjunto para superar la crisis

 |   11 de agosto del 2020

Ante una situación inesperada por todos, la logística como “brazo ejecutor” debió adaptarse rápidamente a las cambiantes necesidades del mercado. En este contexto, el trabajo conjunto de los operadores con sus clientes resultó fundamental para lograr eficiencias en la cadena de valor, que permitieran un adecuado nivel de servicio ante las grandes variaciones de volúmenes registradas.

En diálogo con Énfasis Logística Lucas Carbone, Sr. Commercial Manager de Exologística, nos brinda sus reflexiones sobre el impacto de la situación actual en las operaciones logísticas, la competitividad y la relación con los clientes. 

Énfasis Logística: ¿Cómo ha impactado este particular contexto actual a los diversos factores que hacen a la competitividad de las operaciones logísticas?

Lucas Carbone: Nuestro foco siempre estuvo en colaborar con nuestros clientes, de manera de mostrar predisposición positiva a encontrar las mejores soluciones en lo inmediato y que en el mediano plazo se puedan ir mejorando. En este sentido la pandemia es una situación que nos ha generado grandes desafíos a enfrentar, considerando que el contexto requiere adaptabilidad a la nueva realidad, flexibilidad y rápida respuesta, extremando el cuidado de las personas y manteniendo foco en los costos.

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É. L.: ¿Qué representa en este sentido el hecho de ser una actividad esencial que debe seguir operando?

L. C.: Nuestro norte siempre es el mismo, considerando que nuestra actividad tiene un impacto general sobre la economía y nuestra responsabilidad permanentemente es la de sostener y acompañar al mercado y nuestros clientes, en pos de maximizar eficiencias y mejorar los niveles de servicios esperados. Es importante mencionar que esta inesperada y nueva situación nos llevó no solo a reinventarnos respecto al cuidado de la salud de nuestros colaboradores, sino también, a manejar positivamente los incrementos de costos que esto nos conlleva.

É. L.: ¿Cómo fue el comportamiento de la demanda en los distintos rubros y servicios con los que opera la compañía?

L. C.: La demanda tuvo una fuerte desaceleración durante los primeros 60 días de la cuarentena, a excepción de los rubros esenciales que se mantuvieron o incrementaron levemente. Luego la demanda comenzó a acomodarse, aunque lejos de los estadios previos a la pandemia, se trata de una nueva realidad.

É. L.: ¿Cuál es el rol de la flexibilidad y la capacidad de gestión en estos contextos?

L. C.: Es impensado que un servicio logístico no sea flexible a los cambios que requiere el mercado. Por supuesto que vale aclarar que, las flexibilidades logradas se alcanzan de la mano de reorganizar servicios, costos y tiempos, en conjunto con nuestros clientes. Sin ellos, cualquier planning y restructuración que realicemos no podrían ser precisas y seguramente serían poco sostenibles.

É. L.: ¿Qué consecuencias trajeron estos cambios en la relación con proveedores y clientes?L. C.: Un sinfín de negociaciones de manera de buscar nuevos estándares de servicio y acompañamiento mutuo para lograr eficiencias trasladables en la cadena de valor del servicio.

É. L.: ¿Considera que es sostenible en el tiempo una situación como la que enfrenta actualmente el sector logístico?

L. C.: Debemos ajustarnos a esta nueva realidad y ser lo suficientemente dedicados a acompañar estos nuevos niveles de actividad sobre nuestros clientes. La logística es un fiel reflejo de lo que es la demanda del mercado y así debe ser, no debemos olvidar que somos el brazo ejecutor de lo que planifican nuestros clientes en los distintos escenarios. Por supuesto que las estructuras actuales respecto a recursos son un desafío para la industria cuando definimos cambios sustanciales de volúmenes no planificados. Por eso es que sin pensar en tomar mayor share de mercado que permita apalancar recursos ociosos, no sería factible sostener un modelo de estructuras que respalden la gestión y nivel de servicio esperado. Asimismo esta crisis sin precedentes está impactando en los hábitos de consumo y en los canales de venta, donde se observa un fuerte crecimiento del eCommerce, lo cual nos obliga a prepararnos en tiempo récord a lo que ya todos conocemos como la “nueva normalidad”.

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É. L.: ¿Qué aprendizajes podemos tomar para el futuro de estas circunstancias particulares que vivimos actualmente?

L. C.: Es muy difícil definir el aprendizaje que podrá dejarnos esta situación de pandemia, ya que no es solo de impacto nacional sino también internacional, haciendo que se muevan muchas variables que en el momento de integrar los modelos, sería casi impracticable crear escenarios con exactitud. Máxime pensando que la pandemia llegó pero no sabemos cuándo desaparecerá.

Sí podemos encarar modelos de negocio que nos permitan tener mayor flexibilidad operativa y dar mayor variabilidad a los escenarios actuales, siendo esto acompañado de inversiones para no impactar en costos de estructuras fijas muy importantes. Para esto es necesario un acuerdo general entre las distintas industrias de manera de hacer factibles inversiones que puedan ser soportadas entre los distintos actores de la cadena, en donde los riesgos sean minimizados por el total de las industrias que estén dispuestas a esto.

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