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Compromiso ambiental de cara al mar

 |   22 de enero del 2018

La actividad portuaria no es ajena a los esfuerzos por diseñar cadenas logísticas más amigables con el medio ambiente.

Los temas ambientales ocupan un lugar cada vez más estratégico en las operaciones portuarias, de hecho el II Encuentro Multisectorial del Consejo Portuario Argentino, realizado en 2017, contó con un módulo de disertaciones completo dedicado a este tema, con la participación de diversos actores del sector.

En ese marco, Alberto Carnevali, Jefe del Área Medio Ambiente del Consorcio Gestión Puerto Bahía Blanca, desarrolló el enfoque ambiental que llevan adelante en dicho puerto mediante la planificación de las acciones sustentables a través de indicadores de gestión.

“En los puertos buscamos crecimiento, ofrecer más servicios y desarrollo, y debemos aceptar el impacto ambiental que esas actividades generan, para luego buscar medidas que compensen y logren que el crecimiento y todas las operaciones que llevamos adelante no generen un mayor daño ambiental”

De acuerdo con el representante del Puerto de Bahía Blanca, el primer paso es definir una meta ambiental, que en el caso de este puerto es “profundizar el compromiso institucional con el medio ambiente, y que el consorcio del puerto lo pueda demostrar en todas sus actividades”.

Los objetivos que guían este proceso fueron definidos de la siguiente manera:

Limitar el impacto de las actividades industriales y de servicios en el puerto: Definir el desarrollo sustentable portuario mediante la planificación del uso de suelo. Todos los puertos del país están buscando ampliarse, pero debe realizarse un profundo análisis de las necesidades operativas y el sentido de cada inversión en infraestructura. Establecer planes y programas de implementación progresiva de nuevos estándares ambientales, como por ejemplo: ISO 14000 – Eco Ports – Green Award – Enviromental Ship Index. Adoptar metodologías de dragado para reducir el impacto ambiental: medición de niveles de concentración – volúmenes – sedimentación.

Mejorar el monitoreo ambiental del puerto: Identificar indicadores ambientales claves y consensuar la adopción de los mismos con los stakeholders: calidad del aire – agua – suelo – ruido. Implementar programa de monitoreo en tiempo real.

Fomentar la participación de la sociedad: Realización de talleres de formación en responsabilidad ciudadana sustentable, con la participación de instituciones y ONGs intervinientes.

Mejorar el conocimiento del ambiente acuático en la población: Elaborar un plan para el desarrollo del ecoturismo. Elaborar programas de difusión integrados en conjunto con clubes náuticos, puerto y escuelas.

Desarrollar el uso de energía limpia: Evaluar la implementación y utilización de energía renovables.


El impacto medioambiental del dragado

Por su parte Bob Mitcha, Gerente de Jan de Nul Group, la empresa Belga que en Argentina se especializa en operaciones de dragado, señaló que son “conscientes de que la vida se originó en el agua y que no se puede terminar allí” por eso están comprometidos en reducir el impacto de las emisiones de CO2 y Metano CH4, como así también de las “partículas finas”, el Óxido de Nitrógeno y el Azufre, que generan los buques en su operación.

Para ello han realizado un profundo análisis del comportamiento de los diversos combustibles disponibles para alimentar a los buques, que son IFO – GASOIL – GNL y Gasoil con tratamiento.

El estudio determinó que el IFO es el más contaminante y que, contrariamente a lo que comúnmente se cree, el Gas Natural no representa una solución verde, por su combustión incompleta y las fugas que registra en su cadena logística que generan emisiones considerables de gas metano, un gas de efecto invernadero 84 veces más potente que el CO2, y responsable de un 25% del calentamiento global. Por otro lado los barcos que cargan GNL tienen menos autonomía, lo que implica que a una draga haya que abastecerla dos veces al día con su consecuente impacto en la eficiencia de las operaciones. Este combustible es también más propenso a las explosiones y, si bien su costo original es más bajo que el resto, su logística es más costosa lo que finalmente impacta en su precio haciéndolo no tan competitivo.

En su conclusión, el informe resultante indica que el Gasoil con sistema de tratamiento de emisiones resulta la opción más sustentable de combustible para buques. Este combustible cumple, como mínimo, con las normas más estrictas del momento (Euro V y EPA 4), permite aprovechar la infraestructura existente y para el tratamiento de las emisiones utiliza filtros reutilizables.


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