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Herramientas de medición en tiempos de cuarentena

 |   3 de julio del 2020

Los indicadores logísticos en estos complejos entornos en que nos toca vivir, son el equivalente a los instrumentos de navegación de un barco en una tempestad. Por eso su valorización y entendimiento son fundamentales para comprender la dinámica de las operaciones y tomar las mejores decisiones de acuerdo a cada situación.

Los indicadores como instrumento de evaluación de datos, control de actividades y catalizadores de la mejora de procesos, ponen en evidencia la consecución de aciertos o errores en la toma de decisiones, permitiéndonos simplificar o replantear la estructura de los procesos que se desgastaron en el tiempo a consecuencia del incremento de las operaciones, o por una cultura organizacional que fomentó el contraproducente incumplimiento de los procesos.

Instrumentos esenciales

Sea cual sea la etapa de la cadena, los indicadores mostrarán que podrían existir puntos de control y otros que podríamos considerar críticos. A los primeros deberíamos monitorearlos constantemente, mientras que los críticos requieren de acciones certeras que reduzcan la probabilidad de incidencia y que neutralicen los potenciales impactos sobre la continuidad de la operación.

Son quizás hoy en día los instrumentos más utilizados para entender el impacto de la pandemia, su versatilidad nos ha permitido rápidamente adaptarlos para medir lo que realmente necesitamos procesar y, aunque en ocasiones sentimos que necesitamos de mayor cantidad de indicadores para entender la realidad, logramos comprender que basta con administrar los datos correctos para entender la lectura de los principales resultados y los posibles vacíos que estos podrían mostrar ante la falta de información, reflejando que alguna actividad no se está cumpliendo o simplemente el error se debe a una toma incorrecta de dato; por dar un ejemplo, al inicio de la cuarentena algunos gobiernos de la región mostraban el total de habitantes infectados pero, para tener un mayor entendimiento, esta información se reforzó con índice de contagios por cada millón de habitantes, mostrando un análisis más certero y capaz de tomarse como punto de referencia para la medición.

La información forma parte de un entorno irregular capaz de adaptarse a coyunturas difíciles, elaborando así patrones de comportamiento que someten a los posibles resultados a escenarios alternos que podrían verse alterados ante cambios abruptos como consecuencia de una suma de hechos que no pudieron anticiparse.

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Un contexto difícil

Hablar de continuidad, sostenibilidad y cooperación entre los participantes de la cadena, resulta por lo menos en la actualidad un desafío al marco teórico circunscrito en el desarrollo de las actividades logísticas; muchas cadenas han cambiado su configuración creando escenarios inciertos sobre el futuro de sus resultados.

Muchos indicadores de eficiencia y productividad han cambiado, mostrando primero que las economías no son tan predecibles como se pensó durante mucho tiempo y que las operaciones logísticas pudieron ser o no ser más eficientes, ante lo que muchos se vieron en la necesidad de apelar a la creatividad y potenciar los recursos escasos. Hoy la pandemia fue capaz de cambiar a la logística, aunque muchas empresas no pudieron interiorizar estos cambios como una nueva realidad, evadiendo las implicancias y dándole la espalda al objetivo de la empresa.

Algunos cambios que quedaron bajo la sombra y que esperaron una cuarentena para mostrarse, resultan más difíciles de adaptar ante la premura de sostener en el tiempo los resultados previos a esta coyuntura, distan mucho de la realidad los resultados de algunos indicadores referidos a distribución, abastecimiento y nivel de servicio, que han resultado ser los más sensibles a la nueva demanda del mercado.

Cuando la oferta no satisface la demanda conlleva a que el mercado busque nuevas alternativas que no necesariamente terminarán siendo consecuentes en el tiempo, en el caso del transporte han comenzado a incorporarse modelos distintos acudiendo a los clientes y sus propios autos para entregas de artículos de poco valor y tamaño, quizás terminen encareciendo el valor del flete aunque lamentablemente esta falta de respuesta de las empresas fue y será asumida por los clientes. Por el momento, el aumento de autos que cumplen el rol de entregas terminará por saturar las principales avenidas y si las empresas no comienzan a buscar esquemas más eficientes como recojo en locales afiliados, casilleros o centros de des-consolidación de carga, los clientes prestarán mayor atención a aquellos que puedan cumplir con la demanda insatisfecha.

Los tiempos de entrega se han incrementado y ante el cierre de fronteras las empresas comienzan a mostrar desbalances en los niveles de inventario, creando potenciales quiebres y excedentes que afectan sobre manera al flujo de caja de las empresas.

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Análisis diferencial

Como todo comportamiento cíclico, deberá entenderse que el resultado de los principales indicadores son el reflejo de un comportamiento eventual que deberá excluirse en próximos períodos de análisis, o tener una lectura diferenciada para evitar la incorporación de data que sobrestime o, por el contrario, minimice el efecto de las acciones que se han tomado para hacer frente a esta nueva configuración de la demanda y abastecimiento.

Los indicadores no deben ser entendidos tan solo como instrumentos de medición de la productividad, por el contrario, estos proporcionan información capaz de definir cambios en la estructura del negocio, y si bien el momento nos lleva a tener resultados distintos a los esperados, debemos considerar que en el balance final se pondrá en evidencia que algún elemento de la cadena no se mantuvo alineado a los objetivos o que no fue capaz de adaptarse al nuevo ritmo de la operación.

Estos instrumentos de procesamiento y lectura de datos no predicen el futuro, podrían anticipar alguna tendencia o variación injustificada en el resultado esperado, pero si fuesen capaces de hacerlo probablemente hoy no estaríamos inmersos en este periodo de desaceleración de las operaciones y de la economía.

(*) El autor es Consultor Logístico Senior, investigador, docente en materias Logísticas y Speaker Internacional. Autor del libro Gestión de inventarios: Métodos cuantitativos – Fondo Editorial USIL. (fmespejo@zegelipae.pe).

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