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La sustentabilidad del aprendizaje

 |   3 de abril del 2018

Cuando las tendencias globales son arrolladoras y le imprimen una velocidad voraz a sus implementaciones, como se da con la incursión de la IA y la automatización en todos los estratos socioeconómicos, los paradigmas sociales con los que nos veníamos desarrollando cambian radicalmente.

En estos contextos de cambios radicales, resulta imperiosa la visión, la estrategia y la incursión del arco académico en consonancia con directrices estatales que conviertan la educación en la herramienta fundamental para el desarrollo de nuevas competencias y habilidades.

Es una responsabilidad primaria para la educación y para los profesionales de todas las áreas. Las universidades deben estar a la vanguardia de esta visión.

El pensamiento crítico y la identificación de las carencias que se van desnudando en la sociedad, se deberán tomar como el caldo de cultivo donde las instituciones educativas deben marcar la diferencia para el desarrollo de una nueva sociedad.

Desde los conceptos vertidos por Toffler y Freire, expuestos hace décadas, se expone la necesidad de amalgamar el arco educativo con una sociedad cambiante.

El futuro del trabajo

Este proceso está siendo abordado desde varias aristas, principalmente en la organizacional, la incertidumbre sobre los puestos de trabajo que se podrían afectar genera varias miradas que confluyen en nuevos diseños de contenidos y abordajes educativos que tienden a equiparar las carencias que se van denotando, como también la imperiosa necesidad de la retención del capital humano talentoso y con mayor potencial.

Según el informe “The future of Jobs”, la llamada Cuarta Revolución Industrial, que elaboró el Foro Económico Mundial, podría afectar a 7,1 millones de trabajadores entre los años 2015 y 2020, debido a la automatización de tareas y la desaparición de intermediarios. En ese tiempo, también se creará nuevo empleo: unos 2,1 millones de puestos de trabajo, la mayoría relacionados con las nuevas capacidades y habilidades digitales (ingenieros, informáticos y matemáticos, principalmente).

Esto supondría, según el WEF (World Economic Forum), la desaparición neta de 5 millones de puestos de trabajo hasta 2020. Habrá algunos empleos que no existen en la actualidad, otros crecerán. Lo que sí es cierto es que el futuro de la fuerza laboral necesitará alinearse a las habilidades futuras.

Desde las premisas que expone el informe de WEF, Klaus Schwab, fundador y director ejecutivo del Foro Económico y Mundial, asevera que las acciones deben ser inminentes: “Sin la acción urgente y orientada de hoy para administrar la transición a corto plazo y crear una fuerza laboral con habilidades a prueba de futuro, los gobiernos deberán lidiar con el creciente desempleo y desigualdad, y las empresas con una base de consumidores en recesión”.

Nuevas habilidades y nuevos climas organizacionales

En este momento la pregunta sería, ¿qué habilidades deben adquirir los trabajadores y las organizaciones para asegurarse de tener valor a medida que la Cuarta Revolución Industrial se abre camino?

David Deming, profesor asociado de educación y economía en la Universidad de Harvard, dice que las competencias sociales como compartir y negociar serán fundamentales. Sostiene que el lugar de trabajo moderno, donde las personas cambian entre diferentes funciones y proyectos, se asemeja en gran medida a las aulas de preescolar, donde aprendemos habilidades sociales como la empatía y la colaboración.

En relación al lugar de trabajo que menciona Deming, el Dr. Hugo Daniel Ojeda en su artículo para Talentum Latam – La gestión humana en la Era Digital, expone claramente que partiendo de la percepción colectiva existente acerca de las características de una organización (clima), se debe trabajar para el desarrollo de un “clima de Adopción”, el cual debería reflejar un contexto en el que adoptar nuevas tecnologías sea natural.

El clima de adopción genera conciencia de la posibilidad de la obsolescencia:

• La obsolescencia tecnológica que se refiere a la vida útil de un objeto tecnológico que va depreciándose y empobreciendo la calidad del producto (Vega,2012).

 La obsolescencia de nuestras capacidades y conocimientos es tomar conciencia que lo que sabemos es de corto plazo, y la base del conocimiento va a cambiar significativamente en poco tiempo

Esta toma de conciencia es la que debe permitir superar el atrincheramiento cognitivo y la trampa de la experiencia. En paralelo de esta toma de conciencia debe darse el desarrollo de una metodología que permita superar los limitantes que vayan acaeciendo. Entendemos que el Coaching en estos contextos puede ser un valor diferencial para la organización.

Esta toma de conciencia, el acompañamiento para superar obstáculos, desarrollo de nuevas habilidades, siempre debe darse y ser parte de un Proceso de Innovación (Kaplan y Norton 2004). Si no se realiza de esta manera el flujo de conocimiento que generan los integrantes de la organización terminará siendo estanco, se perderá en las buenas intenciones o en el extremo se lo llevará otra organización. Es fundamental la inclusión real en estos procesos de los integrantes de la organización, de todos los estratos, y del medio social donde impacta directamente la misma.

“Las áreas de Capital Humano tienen en sus manos el desafío de guiar el cambio cultural, de mover a las organizaciones hacia ambientes más colaborativos, de promover planes de desarrollo liderados por los mismos trabajadores y de fomentar el liderazgo de equipos. Para ello, la confianza es la base de esta transformación”. Por Emilia Montero GPTW (Great Place To Work).

Un nuevo mercado laboral

Deming muestra que, en los años recientes, muchos trabajos que solo requieren habilidades matemáticas se han automatizado. Los cajeros de los bancos y los empleados de estadísticas han sufrido las consecuencias. Por otro lado, las funciones que predominantemente requieren habilidades sociales (trabajadores de cuidados infantiles, por ejemplo) tienden a tener salarios bajos debido a la gran oferta de candidatos. El estudio demuestra que los trabajadores que combinan con éxito habilidades matemáticas e interpersonales en las economías basadas en los conocimientos del futuro pueden encontrar muchas oportunidades beneficiosas y lucrativas.

Cambio del enfoque de enseñanza

Según Deming, ahora el desafío lo enfrentan los educadores que deben complementar su enseñanza de habilidades técnicas, como matemáticas y ciencias informáticas, con un enfoque que permita garantizar que los trabajadores del futuro tengan las habilidades sociales necesarias para competir en el nuevo mercado laboral.

Para conocer la visión del empleo del futuro, el Foro Económico Mundial entrevistó a los principales empleados del mundo, a jefes de recursos humanos y oficiales estrategas para conocer cómo cambiará el empleo y la forma de reclutar de las industrias.

Los nuevos empleos que vienen

Para 2020, según la investigación del WEF, los trabajos de nueva creación pueden clasificarse en dos grandes grupos: por un lado, los analistas de datos, que ayuden a las empresas a tomar mejores decisiones; y por otro los representantes de ventas especializados, pues todas las compañías necesitarán reforzar la percepción de valor de su marca y su capacidad de comunicar lo que hacen a sus clientes.

Asimismo, se prevé que las empresas de energía, medios de comunicación y entretenimiento demanden una nueva categoría de directivos que les ayuden a lidiar con la incertidumbre y la disrupción en sus modelos de negocio.

La habilidad más demandada

La creatividad será una de las top tres habilidades más demandadas en el futuro. Con la avalancha de nuevos productos y tecnologías, así como nuevas formas de trabajar, los trabajadores van a ser más creativos para beneficiarse de los avances del futuro. Los robots pueden ayudar a hacer todo más fácil, pero no pueden ser creativos como los seres humanos (todavía).

Además, saber negociar y ser flexibles son altamente demandados en la lista de habilidades de 2015, en el 2020 caerán en el top 10 a medida que las máquinas usen grandes cantidades de data para tomar nuestras decisiones.

De forma similar, saber escuchar que es clave hoy podría desaparecer del top 10 de habilidades demandadas. La inteligencia emocional, que no aparece en el top 10 hoy sí será una habilidad clave en el futuro.

Industrias disruptivas

Los medios de comunicación y la industria de entretenimiento ya se han transformado de manera acelerada en los últimos cinco años. Su evolución dependerá mucho de la naturaleza de la industria.

Por el lado de servicios financieros e inversión, aún hace falta transformarse radicalmente. Los que trabajan en ventar y manufactura necesitarán nuevas habilidades en tecnología.

Algunos avances van más rápido que otros. Internet móvil y los servicios en la nube ya están impactando la forma en la que trabajamos. La inteligencia artificial, la impresión 3D y materiales avanzados aún están en etapas iniciales, pero el compás de cambios que generarán será rápido.

El Foro Económico alienta a gobiernos, educadores y líderes empresariales a ser proactivos de cara a estas nuevas habilidades, y capacitar a las personas para que todos se beneficien de la Cuarta Revolución Industrial.

 

“No solo dependerá del compromiso de las empresas para proteger los puestos de trabajo, sino de la voluntad de todos nosotros como trabajadores de ser ágiles y adaptarnos a lo nuevo. Esto implica animarnos a cambiar, aprender nuevas habilidades y re-entrenarnos mucha más allá de lo que podamos haber aprendido en la universidad. Deberemos pensarnos a nosotros mismos como un conjunto de habilidades y capacidades y ya no más como un determinado profesional universitario o rol. A medida que la automatización y la IA sigan avanzando, las habilidades interpersonales se tornarán más  relevantes. Habilidades como la empatía, la inteligencia emocional, la capacidad de escucha, la generación de confianza, proactividad, creatividad, capacidad de persuasión, solo por brindar algunos ejemplos seguirán siendo factores clave y cada vez más valorados en las empresas y en todos los niveles jerárquicos”. Mario Julio socio de PwC Argentina

Sumando a lo expuesto desde PwC, debemos comprender que cada uno desde nuestras posiciones somos responsables de generar las oportunidades para la inclusión de quienes se verán más afectados con estos cambios y hoy cuentan con un menor abanico de habilidades. Debemos acercar las oportunidades del arco académico a ese segmento.

“Todos debemos aprender, desaprender y reaprender”.

* El autor es Co-Director de la Diplomatura en Coaching Logístico en la Universidad del Museo Social Argentino. Gerente de Operaciones Interior –Organización Coordinadora Argentina. Lic. en Administración, Maestría en Psicología Organizacional, Posgrado en Logística.


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