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Mayor previsibilidad, mejores resultados

 |   17 de septiembre del 2018

Siendo que las operaciones logísticas tienen como objetivo almacenar, trasladar y entregar mercaderías en tiempo y forma, la evaluación y gestión de riesgos constituye un socio primordial.

En diálogo con Énfasis Logística, Samuel A. Markov, Director Grupo ARM, nos brinda su experiencia y conocimientos sobre la gestión de riesgos en el ámbito logístico.

Énfasis Logística: ¿Por qué es importante gestionar el riesgo en las operaciones logísticas?

Samuel Markov: Gestionar el riesgo es intentar garantizar, con el mayor porcentaje posible de certeza, que todo el planeamiento logístico no se vea interrumpido por imprevistos.

El ruteo correcto, la perfecta estiba, el manejo de los tiempos y la optimización de recorridos presupone el correcto funcionamiento de las unidades de transporte, de que no haya un accidente, de que no se robe el vehículo o la mercadería y de que los choferes puedan manejarse correctamente en las distintas circunstancias de tránsito o ambientales en las que les toque conducir. Toda operación tiene riesgos implícitos que debemos conocer, evaluar y controlar. La gestión de riesgo es la garantía del mejor complimiento posible de las operaciones logísticas.

El riesgo del transporte de mercadería es muy dinámico, por lo tanto cualquier alteración en su cadena puede modificar la exposición a riesgo de la operación, la envergadura de sus áreas de vulnerabilidad y consecuencia de esto, el interés asegurable. Es vital conocer y entender al detalle la operación logística para tomar decisiones respecto de qué parte de esa exposición a riesgo retener y qué parte transferir (asegurar). No conocer anticipadamente estos aspectos afecta toda la operación logística, en especial sobre aquellos aspectos vinculados al transporte de los bienes. 

Esto no solo impacta a los dadores de carga sino también a los responsables de su almacenamiento y transporte. La ocurrencia de eventos (incidentes o accidentes) cualquier sea su origen (robo o daños a la carga) no solo afectará las cobertura de seguros contratadas, sino que – adicionalmente – disparará los denominados costos consecuenciales u ocultos (no cubiertos por ninguna póliza) que dependiendo las circunstancias pueden implicar entre 5 y 10 veces las pérdidas aseguradas. No obstante, la dinámica propia de las operaciones no permite reducir las vulnerabilidades todo lo deseado, ya sea por la mercadería que se transporta, por los lugares que se circula o por los horarios en los que se transita. Sin embargo, siempre es posible trabajar sobre las mismas, y así acotar el riesgo. En el transporte de carga,  las vulnerabilidades más comunes son:

Impudencia e impericia de los conductores.

Estado general del vehículo.

Insuficiente tecnología embarcada o falta de control de la misma.

Áreas y horarios por los que se circula.

Estiba incorrecta.

Ausencia o insuficiencia de medidas de seguridad.

Infidelidad de empleados y filtración de información.

Falta de capacitación y capacidades.

El mayor desafío consiste en encontrar el punto de equilibrio entre cuánto y en qué invertir en acotar los riesgos y el beneficio obtenido por la reducción esperada de riesgo. Aquí la inversión en reducción y gestión de riesgos, el valor abonado por la prima de seguros y los beneficios obtenidos deben llegar a su equilibrio óptimo, que es el punto en el que más inversión en seguridad no mejora el resultado.

É. L: ¿Cuáles son los eslabones o procesos más críticos en cuanto a su exposición al riesgo de estas operaciones?

S. M: Desde nuestra concepción de la gestión de riesgos y aplicando las mejores prácticas en la materia, el circuito virtuoso se compone de tres fases:

1. análisis de la exposición a riesgo de la operación logística.

2. Diseño de programas de gerenciamiento de riesgos en sintonía con los hallazgos de la fase de análisis.

3. Implementación, ejecución y gestión de dichos programas. 

Peligro y vulnerabilidad por separado no representan una amenaza para la operación, combinados dan origen a los riesgos. Es vital un riguroso análisis (risk assessment) de las operaciones y a tal efecto abordamos esa comprensión desde las que denominamos causas raíz, que definen las principales áreas de vulnerabilidad de la operación logística en general y de transporte terrestre de carga en particular. Estas son:

Los conductores.

Las unidades afectadas a la operación.

Los itinerarios y horarios.

Los sitios de origen y destino de los tránsitos.

Las propias cargas transportas.

Las prácticas organizacionales vinculadas a la prevención.

Finalmente, los programas de gerenciamiento articulan y coordinan a todos los actores del eco-sistema de la actividad logística.

É. L: ¿Cuál es el rol de la tecnología en la gestión de riesgos en la actualidad?

S. M: Hace varios años que la combinación de las Telecomunicaciones con la Informática dio origen a nuevas herramientas englobadas bajo el concepto “TeleMática”. La evolución de estas tecnologías y su impacto en la gestión de riesgos y de transporte de carga son centrales.

Aun reconociendo que los costos de acceso a soluciones telemáticas integrales en algunos casos se pudieran ver altos (efectos de los costos de importación y la escala de la demanda), las contribuciones son incuestionables. Cualquiera que sea el análisis que se haga de la intersección de la tecnología con la operación logística y el gerenciamiento de riesgos, se observa el rol protagónico que tiene. Aportes tan esenciales como variados, la lista que sigue da cuenta de esto:

Seguridad de las cargas – Monitoreo.

Productividad de la operación – Tiempo real.

Aseguramiento de calidad  – Seguimiento de entregas.

Manejo seguro – Control on-line de comportamiento al conducir.

Gestión de fuerza de trabajo – Seguimiento y gestión de tiempos.

Eficiencia logística – Ruteos y Volumetrías.

Control de temperatura y humedad de la mercadería transportada en tiempo real.

Paradas no programadas.

Cargas de combustible.

Inhibe y dificulta el desarrollo de actividades delictivas derivadas de la connivencia del personal propio.

Si a este “estado de situación” le sumamos un importante menú de opciones de sensorización en tiempo real sobre la actividad y sobre la irrupción de tecnologías aún más disruptivas, como pueden ser los drones, los autos autónomos, la contribución del IoT (Internet of Things), las soluciones ADAS (advanced driver assistance solutions), la “ciencia” del data analytics y los modelos predictivos, la actividad debe prepararse para una verdadera revolución industrial.

Este fenomenal cambio de paradigma es central para que los procesos de planeamiento estratégico y operativo que deban encarar los actores del mercado local, comiencen a incluirlo; hoy tal vez muchos lo vean solo como una opción, en breve será cuestión de supervivencia.

É. L: ¿Cómo describiría el nivel de penetración o implementación de sistemas o esquemas de gestión del riesgo que existe en el mercado local?

S. M: Un dato de nuestra propia experiencia estadística basado en centenares de análisis de riesgos realizados en la región tanto a dadores de carga, como a transportistas y operadores logísticos puede echar algo de luz sobre este punto.

Una de las preguntas que formulamos en nuestro proceso de análisis de riesgos es “¿Cuál es el motivo por el cual se han implementado programas de análisis y gerenciamiento de riesgos?

Las respuestas consolidadas a esta consulta (de un cuestionario que recorre más de 100 preguntas) se resume así:

Iniciativa propia para mejorar la seguridad: 35%

No Aplica: 3%

Exigencia de la aseguradora: 62%

Esto quiere decir que la mayor parte de los entrevistados asumió que las actividades de gerenciamiento de sus propios riesgos, es implementada por exigencia de su aseguradora y no por iniciativa de la empresa.

Obviamente encontramos empresas en las que las tareas de prevención de perdidas, de reducción de los espacios de vulnerabilidad de sus operaciones logísticas (en particular de transporte de carga donde se potencia la exposición a riesgo) o la gestión activa de riesgos, es política empresaria tanto como preservar talento, asegurar rentabilidad y ofrecer servicios que superen las expectativas de los clientes.

Sí podemos afirmar en una hipersimplificación, que la operación logística tiene como objetivo acopiar, trasladar y entregar la mercadería en tiempo y forma efectiva y eficiente, la evaluación y gestión de riesgos es un socio primordial para intentar garantizar la menor distorsión posible entre lo planificado y lo real por causa de factores controlables o acotables.

No obstante es imposible asumir que – extrapolando nuestra experiencia con el mercado no analizado – la respuesta promedio del “empresariado logístico” es que la gestión de riesgos no sería una prioridad, lo cual resulta grave ya que implicaría una simplificación entre la gestión de riesgos con seguros, cuando debería entenderse con el resultado del negocio: eficiencia operativa, calidad de servicios, prestigio comercial y rentabilidad económica.


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