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Arma estratégica para impulsar la logística

 |   15 de octubre del 2018

El establecimiento de proyectos APP (alianzas público-privadas) en Latinoamérica permitirá impulsar el desarrollo social y la eficiencia administrativa gubernamental, así como generar utilidades al sector privado. La clave es establecer un marco regulatorio transparente que detone la infraestructura y eficiente la logística.

Las alianzas público-privadas (APP) representan una nueva alternativa para la generación de infraestructura en Latinoamérica, ya que son una forma de compensar la brecha de inversión pública por los ajustados presupuestos nacionales en la mayoría de los países de la región. La forma más común de una APP es a través de la inversión en carreteras. Sin embargo, ya existen casos de otros servicios públicos como puertos marítimos, aeropuertos y operadores logísticos (3PL).

En la década de los 90, arrancaron las alianzas público-privadas con las concesiones de carreteras en México, Argentina y Chile, las cuales dejaron muchas enseñanzas sobre la forma de cómo no hacer las cosas, pues encarecieron el transporte por los altos costos de peajes y reglas no muy claras en el manejo de la relación entre gobierno y empresas privadas. Esto provocó renegociaciones de contratos que no favorecieron a los usuarios.

El objetivo principal de la evolución de esta forma de inversión público privatizada es la generación de valor por dinero, donde los gobiernos puedan satisfacer las necesidades y cumplir con las expectativas de sus conciudadanos, al elevar su nivel de vida con la entrega de servicios públicos de calidad.

Eso se logra por medio de la concesión de activos a organizaciones privadas que se encargan de la construcción, mejoramiento, operación y mantenimiento de la infraestructura mediante inversiones a largo plazo, además de asumir los riesgos a cambio de la expectativa de obtener beneficios económicos de las eficiencias.

Otro factor importante a considerar es el incremento de los niveles de competitividad con las APP, pues los países buscan impulsar sus exportaciones y comercio internacional con la creación y disponibilidad de servicios como almacenamiento, distribución y transporte (terrestre, aéreo, ferroviario y marítimo) para erigirse como plataformas logísticas.

Centroamérica y las APP

Honduras es uno de los casos más sobresalientes de Centroamérica sobre la generación de inversiones en infraestructura para la logística. En 2010, el país creó el marco legal para permitir las inversiones público-privadas, las cuales se destinaron directamente a puertos marítimos, aeropuertos y carreteras.

Recientemente, la región centroamericana busca incursionar en otros sectores como salud a través de la concesión de servicios de almacenamiento y distribución de medicamentos a la red hospitalaria pública.

Los proyectos APP más relevantes en Honduras son las concesiones en el Atlántico de las terminales de contenedores y graneles en puerto Cortés, donde se incrementó el tráfico de 570 mil a 655 mil TEUs al año, así como la eficiencia operativa en más del 100% al pasar de 19 mov/hr a 40 mov/hr en el transcurso de aproximadamente cuatro años de concesión.

Una de las buenas prácticas en el caso de puerto Cortés es que la concesión se otorgó a dos empresas diferentes, lo cual fomentó la competencia y especializó el servicio según la naturaleza de la carga.

Por otra parte, las inversiones en el proyecto se han realizado para ampliar los muelles de atraque, incrementar el calado hasta 14 metros, integrar grúas Súper Post Panamax y construir centros logísticos para almacenamiento de carga fría, seca y a granel. El propósito es convertirse en opción para el resto de los países del CA4 (Guatemala, El Salvador y Nicaragua) y que utilicen este puerto para su comercio internacional.

Otros proyectos emblemáticos en Honduras son la carretera CA5, la cual se otorgó para operación y mantenimiento desde Tegucigalpa hasta puerto Cortés, además de la construcción, operación y mantenimiento desde la frontera con El Salvador hasta Comayagua; esto representa un total de 391 kilómetros que actualmente ya conectan el Pacífico con el Atlántico. Lo anterior en el sentido de generar tráfico hacia puerto Cortés y provocar mayor demanda desde El Salvador y Nicaragua. Actualmente, no existe la figura de peajes sombra (costeados por el gobierno bajo el concepto de utilización), pues todos son pagados por el usuario a razón de unos 80 centavos de dólar por eje.

El transporte aéreo también se contempla en el esquema APP con la construcción y operación del nuevo aeropuerto de Palmerola, ubicado en Comayagua, que absorberá el tráfico generado por el aeropuerto de Toncontín en Tegucigalpa. Su expectativa de crecimiento de tráfico es de 1.8 millones de pasajeros para el 2030 y se espera que genere tráfico de carga aérea por la exportación de frutas, vegetales, puros, mariscos y autopartes.

El más novedoso esquema de alianzas público-privadas en Honduras está representado por la concesión del almacenamiento y distribución de medicamentos mediante un operador logístico. El 3PL puede construir y operar una infraestructura tecnológica que conecte toda la red hospitalaria pública con un almacén central para abastecer de manera oportuna y eficiente estos productos.

Cabe destacar que el resto de los países de Centroamérica cuentan con algunas iniciativas relevantes de APP: el puerto Limón-Moín en Costa Rica y la carretera costera del Pacífico en Nicaragua. Sin embargo, la diferencia es que no se percibe un enfoque logístico integral como en Honduras, donde efectivamente se integran todas las formas de transporte y se genera innovación con servicios logísticos (almacenamiento y distribución).

Logística: el motor de las economías

La importancia del transporte es relevante en la economía, tal como lo afirma Ronald H. Ballou en su libro Logística: administración de la cadena de suministro (2004, p. 165): “Sólo se necesita comparar las economías de escala de una nación desarrollada con las de una en desarrollo para ver la participación que tiene el transporte en la creación de un nivel alto de actividad económica”. 

Bajo el esquema de alianzas público-privadas, se comprueba que la logística se ve impulsada por la creación de infraestructura y catapulta el crecimiento económico de los países. No obstante, su creación por sí sola no es garantía de generar demanda. Por ejemplo, está el caso de puerto La Unión en El Salvador, el cual después de varios años de construirse, todavía no se logra concesionar ni operar al no existir una demanda que lo justifique.

La selección de proyectos APP y la comprobación de su viabilidad son parte fundamental del proceso, debido a que ningún inversionista asumirá un riesgo muy alto por su capital, si no cuenta con las garantías de un retorno. Ante esta situación, los países deben tener procesos robustos para estructurar proyectos vía alianzas público-privadas que sean atractivos y generen la inversión necesaria de capital privado.

Crear infraestructura sin conocer la demanda que generará es riesgoso e insensato, no impulsará el sector logístico y tampoco producirá valor por dinero. En cambio, utilizar enfoques integrales y estrategias bien definidas con un marco legal e institucional que garantice las inversiones, así como la satisfacción de las necesidades de los usuarios, contribuirá a fomentar nuevas oportunidades logísticas.


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